«Guiados por su Espíritu»

Devotional

 «Cuatro manifestaciones de la transformación en Cristo»


En el octavo capítulo de Romanos, Pablo explica cómo Dios transforma nuestro corazón de manera sobrenatural. Dios le ha dado cuatro manifestaciones claras de dicha transformación en Cristo a cada creyente:



  1. El perdón y la libertad


Para los creyentes, no hay «ninguna condenación» porque Jesús ya pagó el precio por nuestros pecados. Somos libres del castigo de la Ley, porque Jesús ya ha cumplido con todos sus requerimientos, y estamos en Él.


2. El poder y la presencia del Espíritu


Pablo explica que el Espíritu Santo mora en cada creyente. Que nos ha dado el poder para dar «muerte a los malos hábitos del cuerpo» en nuestra vida, y Él intercede por nosotros cuando estamos demasiado confundidos o débiles como para saber cómo orar.


3. Seguridad y adopción como hijos


Sorprendentemente, hemos sido adoptados en la familia de Dios, no como hijastros apenas tolerados, sino iguales a Cristo, «coherederos» con Él. El Espíritu Santo «le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios» para asegurarnos que le pertenecemos. En el libro «El conocimiento del Dios Santo», J. I. Packer explica:


«Dios... nos ama con el mismo amor inquebrantable con que ama eternamente a su Hijo unigénito. No hay distinciones de afecto en la familia divina. A todos nos aman tan plenamente como Jesús es amado. Es como una historia de hadas: el Rey soberano adopta a muchachos abandonados y callejeros y los hace príncipes». 


Pero alabado sea Dios que esto no es un cuento de hadas sino un hecho fuerte y sólido, fundado sobre la roca sólida de la gracia libre y soberana. Esto, y nada menos que esto, es lo que significa la adopción. No es de extrañar que Juan exclame: «¡Mirad cuál amor...!» Una vez que usted comprende el significado de la adopción, su corazón exclamará lo mismo. 


4. Confianza en los propósitos y el plan de Dios


Pablo, reconocía que nos enfrentamos a muchas situaciones que nos confunden, que son decepcionantes o inquietantes. Nuestra tendencia es apartarnos o amenazar a Dios con los puños porque suponemos que nos ha fallado. No es así, Pablo lo asegura. Podemos estar seguros que Dios siempre está obrando para su gloria y nuestro bienestar. Pablo escribió: «Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito».