«Guiados por su Espíritu»

Devotional

«Amor incondicional»


Después de ilustrar magistralmente cuatros manifestaciones de la transformación en Cristo, Pablo continúa su enseñanza a los romanos y como buen apóstol, hizo grandes esfuerzos para asegurar a sus lectores, que el amor de Dios es eterno y que nunca fallará. Hacía y respondía una serie de preguntas, que cualquier persona que haya luchado con Romanos 7 haría, y llegó a la conclusión de que «ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor».




Del mismo modo, el apóstol Juan nos asegura que los cimientos del amor de Dios nunca serán conmovidos. Muchos de nosotros, incluso los líderes que han leído la Biblia muchas veces, aún creen en secreto que nuestras obras determinan si Dios nos ama o nos rechaza. Por eso es que nos sentimos tan impulsados a probarnos a nosotros mismos y tan zarandeados cuando fracasamos de algún modo, pero el veredicto de Dios de perdón y aceptación es lo primero, antes de que obremos. De esta manera, debemos obedecer como hijos amados, cuyo deseo es agradar a nuestro Padre y cuando fallemos, no tenemos que aterrorizarnos. Podemos ser honestos con Él y disfrutar su presencia porque sabemos que nos ama, nos perdona y nos acepta por la sangre de Jesús. «Saber», fue una palabra importante para Juan, no fue ni pensar, ni esperar, ni suponer. Él escribió:




«¿Cómo sabemos que permanecemos en él, y que él permanece en nosotros? Porque nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y declaramos que el Padre envió a su Hijo para ser el Salvador del mundo. Si alguien reconoce que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama... sino que el amor perfecto echa fuera el temor. El que teme espera el castigo, así que no ha sido perfeccionado en el amor».




No tenemos que mentir acerca de nuestras luchas reales. ¿Por qué? Debido a que contamos con una verdadera esperanza en el amor incondicional, magnífico, limpio y poderoso de Dios. Cuando estamos convencidos de esta verdad, nos gozamos en Él, y el Espíritu Santo guía nuestros pasos. Eso es una vida guiada por el Espíritu.