«Guiados por su Espíritu»

Devotional

«Camino a la victoria»




El enemigo de nuestras almas no quiere que la iglesia sea liberada, dirigida y empoderada por el Espíritu de Dios. Tratará de crear confusión, así que necesitamos claridad; trae división, por lo que necesitamos el amor y el perdón de Dios; siembra el engaño, por lo que necesitamos la verdad; inyecta la duda, por lo que necesitamos confianza en la bondad y la grandeza de Dios.




Hablar en lenguas, puede traer sanidad (si se hace correctamente) o puede traer conflictos (si se hace sin amor). El enemigo no quiere que la gente active su lenguaje de oración porque sabe que los fortalecerá y hará más como Cristo. Imagínese el problema que tendría si todos como iglesia «oramos en el Espíritu en todo momento».




El enemigo hará cualquier cosa para evitar que la gente reciba la capacidad de hacer una oración poderosa. Y si la gente habla en un lenguaje de oración, tratará de desacreditarlos con el orgullo. Tratará de hacer que se sientan superiores a «los que no habla en lenguas». No se deje engañar. Hablar en lenguas no le hace superior a las personas o congregaciones que no lo hacen. Solo le hace superior a la persona que era antes de recibir el poder del Espíritu.




Este tipo de experiencia ocurre a veces, pero como dice el pasaje de Isaías, a veces el Espíritu nos permite volar, otras veces, nos da las fuerzas para correr y a veces tenemos que depender de la profundidad de su amor y su poder solo para dar un paso más sin desmayar ni caer. Casi nunca es fácil. De hecho, es una lucha para mantenerse íntimamente en contacto con el Espíritu de Dios, para caminar de la mano con el Rey y para amar su voluntad más que nada en la tierra.




Al comienzo de este devocional, fui honesto con respecto a mis luchas con los celos, la autopromoción, la exageración. Había identificado todos esos, y más, muchos años atrás, pero nunca conseguí la victoria sobre ellos hasta que amaneció un nuevo día en mi corazón. He tenido más claridad, más poder, más alegría y más libertad que nunca, porque el Espíritu se ha desatado en mi vida.




Durante años, mi objetivo era controlar mi alma y limitar el daño que el pecado podía provocar. Ahora he creado una cultura de honestidad, poder espiritual y libertad con mis amistades, mi familia y la congregación. Todavía lucho con un montón de cosas, pero ahora, en victoria.