«Guiados por su Espíritu»

Devotional

«En acuerdo con su Palabra, descanso en sus brazos»




La Biblia no da instrucciones sobre computadoras ni autos, pero sí tiene definiciones específicas acerca de nuestro propósito en la vida, sobre la naturaleza de Dios, las relaciones, el dinero, la esperanza, la alegría y el crecimiento; entre un sinnúmero de otros temas. Muchas personas asumen que Dios no tiene mucho que decirles, ¡pero esas personas no han leído la Biblia! Ésta tiene toneladas de cosas que decir que son realmente importantes.




Si no estamos convencidos de que estamos en una pelea, conseguiremos una muy buena paliza. El campo de batalla se encuentra emplazado entre nuestros oídos. Nuestros pensamientos son el campo de pruebas de la verdad y el campo de batalla contra la mentira. En una de sus cartas a los corintios, Pablo explicó:




«Pues aunque vivimos en el mundo, no libramos batallas como lo hace el mundo. Las armas con que luchamos no son del mundo, sino que tienen el poder divino para derribar fortalezas. Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo».




La guerra que Pablo describe no es una operación de las fuerzas especiales. Es un estado de sitio. Nos mantenemos luchando y luchando, pacientemente persiguiendo al enemigo en nuestro interior y matando todo vestigio de egoísmo, engaño, orgullo, avaricia y cualquier otro tipo de deseo carnal que descubramos. Y cada vez que eso sucede, hay que sustituirlos por la fe en el amor incondicional de Dios y sus planes de gracia para nuestra vida.




Descanso en sus brazos


Dios no se sorprende cuando luchamos, pero se contrista cuando damos la espalda y nos marchamos porque hemos renunciado. En nuestros momentos más oscuros, es necesario que nos aferremos a Aquel, cuyo amor puede parecer estar a un millón de kilómetros de distancia, pero está tan cerca de nosotros como nuestra nariz. Los santos del Antiguo Testamento, sufrieron y fallaron muchas veces. Lo que los hizo grandes no fue una vida fácil sin luchas, fue su tenacidad para levantarse y volver a ponerse en marcha cuando cayeron.




Usted es un hijo de Dios y nadie puede robar su herencia. Cuanto más tiempo disfrute al Padre, más el Espíritu dará testimonio a su espíritu de que usted le pertenece. Descanse en su abrazo, sobre todo cuando sienta ganas de huir.




Cuando se sienta frustrado, preocupado, enfurecido, impaciente, con miedo, o angustiado, puede que haya perdido su conciencia del abrazo del Padre. Cuando nos olvidamos de su amor y sus propósitos de gracia, estamos viviendo en la carne. Pidamos al Padre, que organice nuestros pensamientos y emociones en correspondencia con la Palabra de Dios.