«Guiados por su Espíritu»

Devotional

«Jamás te compares»




Estaba con un buen amigo cuando el Señor lo llamó a pastorear. Fue un momento glorioso. Cuando inició su congregación, yo ya había sido pastor durante nueve años. El profesional era yo; él era el novato; al menos yo lo veía de ese modo en ese momento. Incluso llamaba cada semana para pedirme consejo sobre todo tipo de situaciones que enfrentaba. Me sentía feliz de poder ayudarlo.




La congregación de mi amigo creció como la espuma. Abrieron un segundo local donde tuvieron más de mil personas la primera semana. Dieciocho meses más tarde, abrieron un tercer local, y tuvieron más de mil quinientas personas el domingo de inauguración.




Es curioso… ya no me sentía tan feliz de seguir ayudándolos. ¡Era como si no necesitaran más de mí! Nuestra congregación se había estancado y la suya estaba en pleno auge; sentía que la nuestra había fracasado. Trataba de dejar de pensar en eso, pero cuando escuchaba noticias acerca de ellos, me quitaba el sueño y el apetito. Me sentía desanimado, y para ser honesto un poco enojado, no con mi amigo, sino con Dios. Me preguntaba por qué Dios no estaba bendiciendo nuestra congregación. Pensé en abrir un segundo local. Pensé en muchas cosas, ¡pero la mayoría no eran muy positivas!




Siempre he luchado con la comparación, la autopromoción y la competencia con otros pastores, incluso si son mis mejores amigos. Los meses posteriores a la inauguración del tercer local de mi amigo, se tornaron cada vez más difíciles, me reuní a desahogarme varias veces con mi gran amigo John Bates. Él seguía recordándome que tenía que dejar de comparar a The Oaks (mi congregación), con el AEF de otras iglesias: asistencia, edificios, y fondos.




Me decía: «Más bien observa todo como el golf. Son solo tú y Dios en el campo. No pienses en ningún jugador más. Simplemente, juega tu juego». Me gustaría que la comparación fuera la única lucha en mi vida, pero no es así. Lucho con la exageración, la gestión de la imagen, la manipulación, y un montón de cosas más. Quería sentir libertad, gozo y alivio de todos esos conflictos internos. Yo sabía un montón de principios y técnicas y hasta enseñé muchísimas, pero no me sentía libre. A veces me preguntaba si ser completamente libre era realmente posible.