Toda acción tiene consecuencias

Devotional

Dios no puede ser burlado


La ventaja que tenemos frente a los personajes de la Palabra es que podemos leer el final de cada historia y ver que los desiertos, el de Abraham, José, Israel, Pedro y David; terminaron bien. ¡Había un propósito! Por ejemplo, Dios permitió que Job perdiera todo para prosperarlo aún más. La Biblia dice que recibió el doble de lo que tenía y no solo eso, ¡sus hijas eran las más bonitas de la tierra! Dios también dejó que Israel soportara la terquedad de faraón para luego sacarlo de Egipto con riquezas y a un mejor lugar. En el caso de estudio de este devocional, Dios permitió que los moabitas y amonitas le declararán la guerra a Josafat, ¿saben por qué? Aunque primero le dijo al pueblo que no atacara a los que lo enfrentaban porque eran su familia, y aunque aparentemente esos enemigos lo destruirían, ¡Dios peleó a favor de Israel!


Entonces, primero damos gracias a Dios; en segundo lugar le decimos «¿qué quieres enseñarme?, ¿qué planeas?»; y en tercer lugar le preguntamos «¿por qué?». Eso quiere decir que queremos encontrar la causa de que todo no vaya bien. «¿Qué puerta abierta hay en mi vida?, ¿qué hay en mí que lo ocasiona?, ¿por qué permites que el enemigo me ataque?». Algunos dicen que no deberíamos buscar la raíz de nuestro desierto porque eso es Antiguo Testamento. Si ese fuera el caso, Pablo “enseñó Antiguo Testamento” porque en Gálatas nos dijo que no nos dejáramos engañar ya que nadie se burla de Dios y siempre se cosecha lo que se siembra. En la primera carta a los corintios, Pablo enumeró una cantidad de pecados de Israel: codiciar, la idolatría, las diversiones paganas, las inmoralidades sexuales y quejas..., y finalizó diciendo que las consecuencias para el pueblo son un ejemplo para nosotros; se escribieron para que nos sirvan de advertencia.


¡El Señor nos enseña lo importante que es sembrar bien porque siempre cosecharemos lo que sembramos!