Toda acción tiene consecuencias

Devotional

¡Siempre cosechamos lo que sembramos!


Muchos quieren sacar del mundo la justicia de Dios, ¡no, señores!, este mundo no sobrevive sin ella, la “justicia divina”, y no hablo del infierno, sino de la justicia de Dios de este lado de la eternidad. Ella nos protege. El Evangelio de Lucas dice que Dios hará justicia a sus escogidos que claman a él día y noche, es decir, que esa justicia que nos cuida, también protege a los demás de nuestras malas acciones y nos obliga a sembrar lo bueno. No nos cansemos de hacer el bien porque nadie se burla de la justicia de Dios; ¡siempre cosechamos lo que sembramos!


Cuando Josafat vio los ejércitos que venían contra él, consultó a Dios y se preguntó por qué las cosas salían mal. Inmediatamente recordó que el profeta Jehú le dijo que el Señor no ayudaría a los perversos ni amaría a los que lo odian; debido a lo que Josafat hizo, Dios estaba enojado con él. ¿Qué hizo para que el Señor estuviera así y le quitará su protección? El segundo libro de Crónicas dice que disfrutó de riquezas y gran estima, todos lo querían, y no hay nada malo en eso, el problema es que hay gente que cuando se enriquece, llega a la iglesia mirando por encima del hombro y expresa «¡aquí nadie es digno de mis hijos!», y corren a buscar candidatos en las universidades o los lugares de los ricos, despreciando a la familia de Dios. ¡Ese fue el pecado de Josafat!: se creía de mejor familia y la Biblia dice que hizo una alianza con el peor rey de la historia de Israel, esposo de Jezabel, y casó a su hijo Joram con Atalía, la hija de Acab. Ese pecado perjudicó a Judá muchos años.