Toda acción tiene consecuencias

Devotional

No juzguemos para no ser juzgados


Hagamos un paréntesis. Antes de continuar, recordemos que el mensaje de la cruz es de gracia, pero también de justicia. Al hablar de la justicia, estoy seguro de que el enemigo tratará de llevarnos a extremos, por eso, antes de buscar el porqué de nuestra desgracia, tengamos en cuenta:



  • La enfermedad, pobreza, accidente o circunstancia adversa no siempre se deba a una mala siembra o un pecado. No todo lo que nos pasa es consecuencia de lo que sembramos; hay cosas que no entendemos y en esos casos, demos gracias a Dios y preguntémosle cuál es su propósito.

  • Evitemos que el diablo traiga condenación porque él aprovecha un devocional como este para eso. Al buscar a Dios necesitamos discernimiento. Pablo habla de la diferencia entre Satanás, que trae culpabilidad y remordimiento, y su tristeza lleva a la muerte; y el Espíritu Santo, que trae la convicción de pecado que nos lleva a la libertad, el amor y la paz.

  • No juzguemos. Impidamos siquiera que pase por nuestra mente la idea de que la prueba de otro es por algo malo que hizo. ¡Ay de los que dicen!: «¡por algo será!, ¡¿quién sabe qué pecado cometió el desgraciado?!». El momento en el que tenemos esos pensamientos, las consecuencias sobre nosotros son peores. La carta a los romanos dice que no importa quiénes seamos, no tenemos excusa para juzgar porque al hacerlo nos condenamos a nosotros mismos. En Mateo se nos demanda que no juzguemos para no ser juzgados, es decir, para que eso no se nos devuelva. ¡Ya! ¡Cerremos el paréntesis! Ahora la pregunta a considerar los próximos días es..., ¿por qué las cosas me están saliendo mal?