Toda acción tiene consecuencias

Day 4 of 10 • This day’s reading

Devotional

La corte celestial


La Biblia nos habla de una corte celestial, en Apocalipsis y en Job, ¿cada cuánto se reúne? ¡Ni idea! Pero lo que sí sabemos es que Dios la preside y a ella asisten los ángeles y Satanás, tal vez siempre llega tarde, quejándose y buscando a quién señalar. En Job, dice que Dios le preguntó de dónde venía y le respondió que de recorrer la tierra para ver a los que no andaban bien; porque eso es lo que él hace: sabe que vivimos bajo la gracia y busca pecados, puertas abiertas, argumentos de nuestra mente, temores y lo que pueda usar para sugerir que se tomen medidas en contra nuestra. Por eso, cuando Dios le preguntó si se fijó en su siervo Job y le dijo que era el mejor de la tierra, intachable, íntegro, temeroso de él y apartado del mal; el enemigo le respondió que Job tenía una buena razón para temerle —enumeró los beneficios que tenemos por la gracia. Algo como—: «pones un muro de protección alrededor de él y sus propiedades, y lo prosperas en lo que hace: ¡es millonario!». El diablo le insinuó a Dios que Job lo amaba por interés, y lo mismo hace con nosotros, le sugiere al Señor que nos quite su protección.


Si amamos a Dios por interés, ¡cuidado!, no pasaremos la prueba. El enemigo le dijo al Señor que tuviera por seguro que Job lo maldeciría en su cara, si le quitaba su favor y Dios lo hizo: le dio permiso al diablo de atacar a Job. La Biblia dice que, en un día, le quitó su ganado, riquezas, hijos y sirvientes; ¡todo!; aunque Dios no le dio permiso a Satanás porque sí; no fue una apuesta entre ellos porque, de ser así, el Señor sería injusto y las Escrituras declaran en Hebreos que no lo es. Dios le quitó su protección a Job porque el diablo tenía el derecho de atacarlo. Recuerden que hay una corte en el cielo en la que el enemigo sugiere que se tomen acciones en nuestra contra cuando hay motivos. Personalmente, encuentro algunas puertas abiertas en Job (quizá usted encuentre más que yo) y no lo juzgo porque Dios las dejó en las Escrituras para que no cometamos esos errores.