Navidad: 13 Días De Paz

Devotional

El Tapiz de la Paz 


Escrito por Danny Saavedra


“Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo.”—Génesis 50:20 (RVR 1960)


¿Alguna vez has visto una película o programa de televisión en el que el personaje principal atraviesa una prueba antes de convertirse en el héroe que todos conocemos y amamos? Pienso en Thor perdiendo su poder y martillo y convirtiéndose en un mortal para aprender lo que significa ser un verdadero héroe y en Alexander Hamilton cuando superó sus primeros años para convertirse en uno de los padres fundadores más influyentes de Estados Unidos. Estas historias nos resuenan porque todos hemos experimentado pruebas, tribulaciones y traumas. Es por esto que podemos tener empatía con estos personajes porque hemos atravesado nuestras propias pruebas en el camino de convertirnos en quienes somos hoy.


Y de todas las historias a lo largo de la historia – tanto de ficción como de no ficción – es difícil pensar en alguien cuyo viaje fue tan extremo como el de José. Desde recibir un sueño divino de gran prosperidad y autoridad hasta ser asaltado y vendido como esclavo por sus hermanos celosos; de ascender a lo más alto de la casa de Potifar a ser arrojado injustamente a la cárcel; de ser olvidado en una prisión egipcia hasta ser exaltado a la segunda posición más alta en Egipto a través de la cual Dios preservó el linaje de Israel, el viaje de José nos muestra algo muy poderoso que él resume con una simple declaración: “Vosotros pensasteis mal contra mí; mas Dios lo encaminó a bien.”


Piensa en esto detenidamente. ¡Los momentos más profundos y oscuros de la vida de José sirvieron como trampolín para los propósitos y planes asombrosos que Dios tenía para él! Las luchas fueron un camino hacia la maravillosa obra que Dios haría en él y a través de él. Cada momento, cada giro y cada vuelta, cada momento bajo, cada momento en alto. . . Dios lo estaba redimiendo todo, tejiendo un hermoso tapiz el cual José pudo mirar hacia atrás en Génesis 50 y darse cuenta de que todo estaba al servicio de algo más grande de lo que él jamás hubiera soñado.


El Señor usó soberanamente los esfuerzos perversos de los hermanos de José para lograr el mayor bien, ¡no solo para José, sino también para sus hermanos y muchos otros! ¿Puedes creerlo? Al final, hubo reconciliación, restauración y redención para José y su familia porque, como nos dice Romanos 8:28 (NVI), “Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito."


Ahora, aquí está la parte más sorprendente de todo esto: Tal como vemos en la vida de Hamilton, en la travesía de Thor y en las vidas de José, Daniel, Moisés, Josué, David y tantos otros a lo largo de la historia, vemos que ¡toda la historia humana apunta al nacimiento, vida, muerte y resurrección de Jesucristo! Él es el punto central de la existencia, el hilo que teje el tapiz salvaje y revuelto de nuestro mundo. Dios usó cada evento, cada tragedia, el diluvio, el ascenso y la caída de Israel, cada imperio y cada cima de montaña y valle para acercarnos a Belén y al nacimiento de Su Hijo.


A través de la vida, muerte y resurrección de Jesús, Él redimió cada momento que había ocurrido anteriormente. Pero no termina ahí, porque, así como cada momento que precede Su llegada a la escena apunta a Jesús, ¡cada momento desde Su ascensión al cielo apunta hacia Su obra salvadora! E incluso hoy día, en este año, en esta temporada, en este momento, Dios está usando todas las cosas, incluso la maldad, para producir la redención a través de Su Hijo.


¡La Navidad es el catalizador, el hilo que redime y resuelve, que trae propósito y paz a todas las cosas! Así que, mientras examinas tu vida, oro para que, como José, puedas ver en cada caso, ya sea bueno o malo, que Dios lo ha usado para tu bien, para tu redención y para llevarte a Cristo Jesús, la esperanza de gloria (Colosenses 1:27).