Navidad: 13 Días De Paz

Devotional

La Primera Travesia Navidadeña


Escrito por Danny Saavedra


“También José, que era descendiente del rey David, subió de Nazaret, ciudad de Galilea, a Judea. Fue a Belén, la Ciudad de David, para inscribirse junto con María su esposa.  Ella se encontraba encinta y, mientras estaban allí, se le cumplió el tiempo.  Así que dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada.”—Lucas 2:4-7 (NVI)


¿Recuerdas tus primeras vacaciones familiares? ¡Yo sí las recuerdo! Las nuestras fueron un viaje a Carolina del Norte para una boda. También fue la primera vez que llevamos a mi hijo de 17 meses en un avión. Como era de esperarse, lo que sucedió fue parecido a la locura de una telenovela. Decir que no fue un fin de semana perfecto sería quedarse corto. Pero también fue muy divertido y un tiempo hermoso con recuerdos increíbles que todavía al mirar atrás recordamos con cariño.


Me imagino que así fue para María y José - extremadamente loco y agitado, largo, arduo y lleno de sorpresas, pero en última instancia, uno de los recuerdos más asombrosos de sus vidas. Piénselo: María estaba en estado adelantado de embarazo (no era el momento ideal para viajar), pero debido al censo decretado por el Emperador Romano, tuvieron que preparar la carga en un burro y dirigirse a Belén, de donde provenían sus antepasados, una ciudad en la nunca habían vivido, y donde sólo vivían algunos de sus parientes lejanos. Sin duda, esperaban que al menos uno de sus familiares tuviera suficiente espacio para ellos quedarse. Pero, cuando llegaron, ninguno de sus familiares tenía espacio para ellos. Afortunadamente, un pariente les permitió quedarse en la habitación inferior donde se guardaban los animales en la noche. ¡Imagínate algo así como un sótano o un garaje donde tienes a tu perro o gato. . . o tus vacas y burros!


¿No es eso una locura? Pero se torna aún más loco. . . ¿Sabes dónde Jesús, el Salvador de la humanidad e Hijo de Dios durmió su primera noche en la Tierra? No estaba acostado en una cuna de oro puro o en una canasta de bebé de último modelo. Ni siquiera tenía una cuna común y corriente. En cambio, el Salvador fue colocado en un humilde pesebre, un comedero para el ganado. En estos tiempos, a menudo se recrea la escena tradicional del Nacimiento representando Su pesebre con una cuna de madera, ¡pero la realidad es que se parecía más a un gran fregadero de piedra rectangular colocado sobre un par de bloques de cemento!


Esto es en lo que el Creador del universo y el Salvador del mundo durmió. . . y no sólo por una noche. Recuerde, María y José se quedaron en Belén hasta que Jesús tuvo alrededor de dos años, así que quién sabe cuánto tiempo Él durmió en el lugar del cual comían las vacas. Entonces, desde la más humilde de las mujeres (Lucas 1:26–55), hasta la más humilde de las ciudades, en el más humilde de los lugares (básicamente un granero), el Señor nació y fue puesto a descansar cada noche en la más humilde de las cunas.


Creo que, si le hubiéramos pedido a María de antemano que describiera su primer viaje familiar perfecto, probablemente no lo hubiera descrito de esta manera. Pero Dios lo hizo. Para Dios, esta era la manera perfecta para que Jesús hiciera su llegada. ¿Por qué? Porque transmite perfectamente la imagen de lo que estaba haciendo. En el lugar más humilde, de las personas más humildes, en medio del caos, Dios descendió del cielo y nos trajo el cielo a nosotros. En ese momento, todo el ruido perdió importancia porque había llegado el Rey Jesús. Todo el caos fue reemplazado por el magnífico canto de los ángeles que llenaron el cielo nocturno con la alabanza: "Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres en quienes Él se complace." (Lucas 2:14 NBLA). ¡La obscuridad se echó a un lado, mientras una milagrosa estrella alumbraba brillante y radiante sobre la Luz del Mundo más brillante y radiante!


Así que, en esta temporada navideña, te animo a que cambies tu enfoque del ajetreo navideño tratando de asegurarte que todo sea perfecto y que todos obtengan todo lo que quieran, a que seas intencional en descansar en lo maravilloso y lo bello de lo que estamos celebrando. En medio de las festividades, no olvides ni renuncies a unos momentos de paz y reflexión. Descansen y regocíjense en el hecho de que nuestro Rey ha venido, nuestra salvación ha sido asegurada y nuestro gozo está en Jesús, ¡la verdadera razón de la temporada!