Libres Para EdificarSample

Acoge sin condenar
La madurez espiritual se mide por cómo tratamos a quienes piensan diferente.
"Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones" (Romanos 14:1 RVR1960).
Pablo exhorta a la comunidad a recibir al hermano débil sin caer en discusiones inútiles. La libertad en Cristo no nos da permiso para despreciar al otro por su nivel de fe o sus convicciones personales. En lugar de juzgar, somos llamados a acoger con amor.
Este pasaje distingue entre asuntos esenciales de la fe y temas secundarios. Las diferencias de opinión sobre prácticas específicas no deben convertirse en motivo de división. El creyente maduro sabe que su libertad no le autoriza a ser piedra de tropiezo para otros, especialmente si son débiles e inmaduros en la fe. Entendiendo, además, que es inapropiado juzgar a nuestros hermanos y, especialmente en asuntos de conciencia.
Dios es quien sostiene a cada uno, y solo a Él pertenece el juicio.
Pregunta para meditar:
¿Estoy usando mi libertad para construir puentes o levantar muros?
Scripture
About this Plan

La verdadera libertad en Cristo no es un permiso para imponer ni dividir, sino una invitación a amar, acoger y edificar. La verdadera libertad en Cristo no destruye, edifica; no impone, considera; no divide, une en amor y verdad. El principio que debe guiarnos no es el derecho individual, sino la edificación mutua: lo que no construye, debilita.
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