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Primero Lo Primero

DAY 2 OF 7

Perder todo por nada

A lo largo de nuestra vida hemos vivido muchas veces ese sentimiento de insatisfacción por no tener algo que con tantas ganas deseamos. Seguramente de niños lloramos y pataleamos porque no nos compraron el juguete que deseábamos o el helado que tanto se nos antojaba. Esa tarde sentíamos frustración y probablemente resentimiento hacia esos “gruñones” padres que no nos complacieron. Con el tiempo, esos juguetes, ese helado se volvieron, comidas en restaurantes caros, pantallas de 60 pulgadas, automóviles del año, una casa en un lindo vecindario, un alto puesto ejecutivo, tal vez fiestas y reuniones con amigos que les gusta divertirse toda la noche sin control, con alcohol, drogas y desenfreno. Y probablemente ya tengas algunas posesiones de estas, vivas la vida algo así o tal vez no, pero te gustaría hacerlo. “Mucha gente lo hace, no tiene nada de malo, para eso trabajo, son buenos amigos, no le hago daño a nadie, sólo se vive una vez”; son frases recurrentes cuando se vive o desea una vida así.

Esto sucede incluso entre personas cristianas y aunque muchas no lo mencionan, se enfrentan a esto todos los días. Esto es algo importante que debemos considerar, si ya llevas un tiempo conociendo la Palabra de Dios, tal vez entiendas de lo que estoy hablando.

Tal vez en tu vida diaria te comportas como una buena persona y no dudo que lo seas, de seguro eres ese tipo de persona que siempre procura a ayudar a los demás, preocuparse por las personas que ama y le aman, tal vez asistes a una iglesia frecuentemente, ofrendas, sirves cuando es necesario, pero en el fondo, sientes que no recibes en la misma proporción que das, sientes que eres demasiado bueno y Dios no lo está viendo porque si lo hiciera, tendrías todo eso que anhelas y no te sentirías incompleto o con ganas de más.

La Palabra de Dios, en Mateo 19:16-22, nos enseña sobre un joven que se acercó a Jesucristo para preguntarle que necesitaba hacer para tener la vida eterna, y Jesús le respondió que guardara los mandamientos y el joven contesta diciendo que efectivamente todo eso lo ha cumplido siempre y lanza una pregunta más: “¿Qué más me falta?”. Hasta aquí probablemente digas, yo también guardo los mandamientos, no robo, no mato, no miento, amo a mi prójimo, etc. Y también has de haber preguntado muchas veces: “¿Qué más me falta?”, ¿qué más tengo que hacer?”. Muy bien, veamos que sigue en esta historia. Jesús al escuchar a este joven le responde pidiéndole algo: “Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme”. Finalmente, el joven se retira triste porque tenía muchas posesiones.

Esta historia es llamada en la Biblia: “El joven rico”, pero no quiero referirme sólo a las riquezas y al dinero durante este estudio, sino a cualquier cosa que desees y pretendas tanto en tu vida.

Esta historia ilustra enormemente lo que muchos llegamos a pasar en nuestra vida, porque todos los días luchamos contra esos anhelos de la carne que buscan, aun inconscientemente, desplazar los anhelos de Dios en nuestra vida.

Imagínate que, así como el Señor Jesús le pidió al joven que dejara todo lo que tenía y lo siguiera, te lo dijera a ti. Lee la siguiente frase en voz alta: “(Aquí tu nombre), anda y deja todo lo que tienes y sígueme”. Deja ese trabajo que te absorbe tanto, deja esos amigos que no te edifican, deja el alcohol, las fiestas, deja ese estilo de vida que sabes que no le agrada a Dios y sigue a Cristo. Piensa y sé honesto, ¿estarías dispuesto? Tal vez al igual que aquel joven te pondrías triste al tener que hacer eso. Cuesta trabajo desprenderse de las cosas que tanto amamos, anhelamos, y deseamos, aquellas cosas por las que nos hemos esforzado tanto para obtener. La historia nos habla de un joven que se entristeció porque se tenía que desprender de lo que tenía, pero olvidó el propósito de esa petición de Jesús. El joven había preguntado qué debía hacer para ganar la vida eterna, Jesús le respondió, y el joven olvidó que lo importante era, precisamente, la vida eterna. Por lo visto, para él, lo más importante eran sus posesiones.

Nuevamente, piénsalo para ti, si el Señor te pide que sueltes todo para ganar la vida y no lo haces, conservarías tus posesiones, pero perderías la vida. Dice Mateo 16:26: “Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?”. ¿Te imaginas poder conservar todo eso que tienes y deseas, obtener incluso más de lo que ya tienes, pero a cambio de eso perdieras tu alma? ¿Eso es lo que vale tu vida? Yo creo que vale más, mucho más, todo eso que tienes, eso que deseas obtener, nunca podría alcanzar el verdadero valor que tiene tu vida, tu alma, pues su valor es tan alto que Jesucristo tuvo que morir en la cruz para pagar por ella y salvarla. Mañana hablaremos más sobre esto. Por lo pronto medita en lo siguiente:

¿Qué es eso que tanto aprecio en mi vida?

¿Estaría dispuesto a cambiar cualquier cosa que tengo por seguir a Cristo?

¿Qué vale más que mi propia vida?

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Primero Lo Primero

Imagínate ganar todo lo que el mundo te ofrece, pero a cambio perdieras tu alma. Nuestra vida cotidiana, nuestro entorno y las personas que nos rodean, pueden hacernos perder la visión de lo que Dios quiere para nuestra vida. Nos enfocamos tanto en querer agradar al mundo de muchas maneras que las vanidades, el ego, el trabajo, los afanes, la fama, diversión sin control, podrían representar un obstáculo para vivir una vida conforme a la voluntad de Dios. Descubramos juntos que podemos vivir una vida agradable a Dios si decidimos hacer Primero lo Primero.

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