El Compromiso de Oración para Niños - Como Hablar con Dios Todos los Días

Devotional

¡Todo sobre el DISCIPULADO!

¿Puedes decirlo?

Ora: Úsame para tu gloria y para invitar a otros a seguirte. 

Verso para memorizar: Repite Mateo 28:19 tres veces.  

¿Puedes verlo?

La historia de hoy es sobre Saulo de Tarso convirtiéndose en Pablo, un apóstol de Jesucristo. Está en Hechos 9:1-22. 

Pablo, quien había sido un enemigo de Cristo y de sus seguidores, se convirtió en uno de los líderes más importantes de la Iglesia primitiva y un misionero del evangelio. Un día Saulo (ese era su nombre antes de llamarse Pablo), iba caminando hacia Damasco. Una luz muy brillante del cielo lo hizo caer al suelo. Hizo que quedara ciego. Saulo escuchó una voz que dijo, “Saulo, ¿por qué me persigues?”. “Quién eres tú, Señor”, preguntó Saulo. “Yo soy Jesús, a quien tú persigues”.

Saulo estaba asustado. Él estaba temblando. Por tres días, él no pudo ver. Por tres días, él no quiso comer o beber. Dios le dijo a un hombre piadoso llamado Ananías que fuera y encontrara a Saulo. “Ananías quiero que restaures la vista de Saulo. Lo he elegido para que sea un misionero”. Esto no tenía sentido para Ananías porque él había escuchado todas las cosas terribles que Saulo había hecho a los cristianos; pero Ananías obedeció a Dios. 

Dios sanó a Pablo, y Pablo predicó y enseñó sobre Jesús en todos lados. Muchas personas decidieron seguir a Jesús.   

Luego, el nombre de Saulo fue cambiado a Pablo. La Biblia tiene muchas enseñanzas y cartas de Pablo a diferentes iglesias. Él sacudió al mundo por Jesús, dando a Dios la gloria y enseñando a otros hacer lo mismo. 

¿Puedes hacerlo?

Pedir a Dios que te ayude a crecer en valentía, invitando a tus amigos a seguirle. 

Pedir a Dios por oportunidades para compartir su amor donde vayas.   

Elegir un misionero de tu iglesia y orar por él cada día. 

Ora: Querido Padre celestial, gracias por amarme y hacerme uno de tus hijos. Ayúdame a amarte y obedecerte. Ayúdame a amar a otros como tú me amas. Te pido perdón por mis pecados. Límpiame. Jesús, quiero seguirte como mi Señor. Cámbiame como tú quieras. Lléname con tu Espíritu Santo. Hazme un instrumento de tu gracia, verdad y justicia. Úsame para tu gloria y para invitar a otros a seguirte.