«¿Hay Algo Difícil Para Dios?»

Day 2 of 3 • This day’s reading

Devotional

«Ofrece a tu hijo como sacrificio»




Abraham es el mayor ejemplo de fe en el Antiguo Testamento y el gran ejemplo de su vida se encuentra en Génesis 22. ¿Puede imaginar lo que sintió Abraham, cuando Dios le dijo que sacrificara a su hijo? ¿Puede imaginar el dolor de corazón, la pena y angustia? Y entonces, en el versículo siguiente, leemos, «…así Abraham se levantó temprano en la mañana…». Él no objetó, no argumentó, no negoció, no obstruyó o demoró lo solicitado por Dios. Abraham obedeció inmediatamente. Abraham obedeció, porque había aprendido que Dios es Dios y él no debía cuestionar la voluntad de Dios. Él sabía que Dios cuidaría de él, sin importar qué sucediera. El entendimiento puede esperar, pero la obediencia no. 




Cuando Abraham e Isaac llegaron a la montaña, ¿usted puede ver que Abraham lentamente, reúne sombrío las piedras para el altar, tomando todo el tiempo que puede, esperando contra esperanza, que Dios cambiaría su mente? Después de reunir las piedras, él arregló la madera para la hoguera. Finalmente, el momento llegó. Debía decir a Isaac lo que Dios había mandado. Con sollozos entrecortados y lágrimas brotando de sus ojos, Abraham le dijo. Lo abrazó como si nunca lo fuera a dejar ir. Las lágrimas brotan libremente sin vergüenza, en los dos, padre e hijo. Allí esta el final, «te amo hijo», «te amo padre». 




Finalmente, no puede demorar más tiempo. Isaac, muy grande para obligarlo, sube al altar. Todo el cielo mira cómo Abraham sujeta el cuchillo y lo levanta sobre su cabeza, totalmente decidido a matar a su hijo profundamente amado. Pero en el último momento, en el último instante, Dios lo detiene. «…no le hagas daño a tu hijo, ahora sé que temes a Dios…». 




¿Puede ver a Abraham ahora? Solloza abiertamente. Abraza a Isaac. Su pecho agitado con alivio, gozo y profunda gratitud. ¿Acaso ha existido algún hombre que haya mostrado tal fe, como un niño en Dios? ¿Acaso ha existido un hombre que haya mostrado tan fiera lealtad al obedecer a Dios, sin importar qué? Él tuvo tal fe fuerte, que Dios era Dios y que Dios debe ser objeto de nuestra confianza. Abraham, en toda su vida, aprendió a confiar en Dios. Dos mil años después, quizá en el mismo lugar, que fue llamado Calvario,  otro hijo tuvo que ser sacrificado. Excepto, que en este tiempo, el hijo era el hijo de Dios, y el padre no detendría el cuchillo.