¡Cree!Sample

Una fe completa
“Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia” (Proverbios 3:5-6).
Salomón fue, dicho por sus contemporáneos, un hombre con una sabiduría sin parangón. Fue capaz de juntar grandes riquezas, de hacer alianzas estratégicas con las naciones vecinas para proteger la paz de su reino, y granjearse una fama que hasta hoy es proverbial. Aparejado a esto, fue insensato al casarse con muchas mujeres, mil concretamente entre reinas y concubinas, cosa esta que el Pentateuco prohibía directamente: “Ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe” (Deuteronomio 17:17). Semejante desliz, impropio de su posición, le llevó a transigir a los reclamos que le hicieron sus esposas y que lo llevaron a abrazar la idolatría. El escritor del Primer libro de Reyes resume su alocado proceder así: “Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David” (1 Reyes 11:4). ¡Qué tragedia cuando un hombre no puede seguir los propios consejos que da! Como Séneca, que disertó profusamente sobre la sencillez, el dominio propio, el desprecio por las riquezas, la serenidad ante la muerte, el control de las pasiones y la virtud por encima del lujo. Sin embargo, acumuló una enorme fortuna, vivió cerca del poder imperial, fue consejero de Nerón, y estuvo envuelto en ambientes de privilegio y política. Le puede pasar a cualquiera, caminamos sobre suelo resbaladizo, más vale estar atento a las señales de peligro e ir regulando la dirección del timón con el que guiamos nuestros pasos.
La confianza en Dios, según Salomón, debe ser absoluta, completa, sin fisura. En el momento que esto no es así es porque esa confianza está siendo sustituida por el deseo de control, por el ego y la falsa confianza en que nosotros podemos hacerlo por nuestra cuenta. Desde luego, que alguien que ha conocido a Dios no haría esto con intencionalidad, pero es fácil distraerse en nuestro viaje al cielo. Como un moderno Jonás, se nos antoja ir a Tarsis en lugar de ir a Nínive. Nuestro juicio es imperfecto, lleno de sesgos que ignoramos, y cuanto antes lo asumamos, mejor nos irá en la vida.
Las Escrituras nos invitan a una fe blindada, completa, inalterable. Una fe a medias es incredulidad con andrajos de piedad. Por eso ha de ser una fe que involucre todo el ser, sin ambigüedades, innegociable, que descanse en quien es Dios. Una fe que aún en la duda prevalezca, que en la noche ilumine, que en la furia sea la calma. Una fe que no capitula, que permanece inalterable ante el paso de las estaciones. Una fe completa.
About this Plan

En un mundo marcado por la incertidumbre, la decepción y las promesas rotas, este plan devocional nos invita a descubrir una fe capaz de sostenernos en los momentos más oscuros, a mirar más allá de los límites de la lógica humana para reencontrarnos con un Dios que permanece fiel cuando todo parece desmoronarse. Exploraremos la lucha entre la confianza y el miedo, entre la fe parcial y la entrega absoluta. Es un llamado a abandonar la falsa seguridad de control y abrazar una confianza plena en Dios. Es un llamado a creer otra vez. Más profundo. Más allá.
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