Malaquías MALAQUÍAS

MALAQUÍAS
INTRODUCCIÓN
Con el mensaje profético de Malaquías (Mal) se cierra el libro de los Doce Profetas. Este mensaje se caracteriza por su marcado tono polémico, y el hecho más notable es que esta característica se manifiesta tanto en los temas desarrollados como en su presentación literaria. El profeta, en efecto, toma como punto de partida las objeciones de sus oyentes, y practica una especie de «predicación dialogada», de manera que su palabra aparece como una réplica a determinadas preguntas.
Estas «discusiones» de Malaquías con los destinatarios de su mensaje tienen una estructura bastante uniforme. Al comienzo, el Señor establece un principio general o reprueba una práctica más o menos corriente en la comunidad de Israel. A esta afirmación divina los interpelados responden con una objeción o una duda, formulada en forma de pregunta e introducida generalmente por un irónico Pero ustedes responden o Y todavía ustedes preguntan (1.2,6-7; 2.14,17; 3.7-8,13). Por último, el Señor reafirma y amplía lo dicho al comienzo, añadiendo nuevos reproches o anunciando el castigo de los culpables. El profeta condena así los abusos que se cometen en el culto del templo y en las relaciones familiares y sociales (cf. 3.5). Estas acusaciones están dirigidas especialmente contra los sacerdotes que no ofrecen los sacrificios en la forma debida (1.6—2.9), contra los que se divorcian de sus esposas para casarse con mujeres extranjeras (2.10-16) y contra los que defraudan al Señor dejando de pagar los diezmos (3.6-11).
La predicación de Malaquías deja entrever el estado de ánimo que se había apoderado de muchos israelitas varias décadas después del retorno del exilio. Las brillantes promesas de los profetas Hageo y Zacarías tardaban en cumplirse, y este retraso, agravado por muchas otras dificultades y penurias (cf. 3.11), había hecho que se pusiera en duda el amor y la justicia del Señor (cf. 2.17). Frente a esta corriente de escepticismo, el profeta reafirma el amor del Señor a su pueblo (1.2) y asegura que él hará honor a su palabra y a sus promesas: el día del Señor llegará a su debido tiempo, y entonces la justicia brillará como la luz del sol (4.1-3[3.19-21).
El nombre Malaquías es la transcripción del vocablo hebreo malají, que significa mi mensajero. Por eso no se sabe bien si ése es un nombre personal o si es, más bien, el título de un profeta anónimo. De todas maneras, el libro contiene una serie de alusiones que permiten fijar con relativa seguridad la fecha en que fue redactado. El templo ya ha sido reconstruido (cf. 3.10) y el culto se celebra regularmente (cf. 1.6—2.9). Por otra parte, el pueblo de Judá está sometido a la autoridad de un gobernador persa (véase 1.8 n.), y el profeta percibe la urgente necesidad de corregir los abusos que se cometen en las cuestiones matrimoniales (2.14). Esto permite suponer que la predicación de Malaquías preparó la gran reforma de Nehemías (cf. Neh 13.23-27) y que, por lo tanto, él desarrolló su actividad profética en la segunda mitad del siglo V a.C.
El esquema siguiente ofrece una visión de conjunto de este breve escrito profético:
I. Introducción (1.1)
II. El amor del Señor a Israel (1.2-5)
III. Acusaciones y amenazas contra los sacerdotes que no ofrecen los sacrificios en la forma correcta (1.6—2.9)
IV. Condena del divorcio y de los matrimonios con mujeres extranjeras (2.10-16)
V. La purificación de la comunidad (2.17—3.5)
VI. El pago de los diezmos (3.6-12)
VII. Promesas relativas al futuro y anuncio del retorno de Elías (3.13—3.21)
VIII. Conclusión (3.22-23)

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