El poder de la palabra de Dios para transformar vidas

Devocional

La infalible e inerrable palabra de Dios

La epístola de Santiago define a la palabra de Dios como la perfecta ley y enfatiza su carácter infalible (nunca falla) e inerrable (nunca se equivoca). Ella es expresión de Dios, Quien es perfecto (omnisciente, omnipotente, omnipresente, inmutable, eterno). 

La Biblia – la palabra de Dios – constituye una guía infalible e inerrable para la fe del creyente. Ella es perfecta y completa para satisfacer las demandas espirituales y morales de la vida. Hay una integridad, certeza y veracidad absoluta en ella que la hace ciento por ciento confiable y digna de seguir y cumplir.

El salmista comprendía profundamente esta gran verdad. Así lo recogen sus expresiones: “La ley de Jehová es perfecta (entera, madura, sin tacha), que vuelve el alma: El testimonio de Jehová, fiel, que hace sabio al pequeño. Los mandamientos de Jehová son rectos (justos, razonables), que alegran el corazón: El precepto de Jehová, puro (escogido, esclarecido), que alumbra los ojos. El temor de Jehová, limpio, que permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad, todos justos. Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que miel, y que la que destila del panal. Tu siervo es además amonestado con ellos: en guardarlos hay grande galardón (Salmo 19:7-11). 

Como creyentes, podemos apoyar nuestra fe en la palabra de Dios sabiendo que ella es idónea en toda circunstancia y para toda necesidad dada su perfección. La palabra de Dios es ciento por ciento eficaz. No hay ninguna parte en la Biblia que no sea instructiva, edificante y transformadora. Podemos confiar en ella plenamente para que actúe como luz en nuestra vida: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105).