El poder de la palabra de Dios para transformar vidas

Devocional

La fe viene por el contacto con la palabra de Dios

Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. Romanos 10:17.

La gente no llega a Dios a menos que tenga contacto con la palabra de Dios o alguien le hable del evangelio de Jesucristo. Ciertamente, el Espíritu Santo despierta y estimula una respuesta de fe dentro de la persona, y es la confiabilidad de esa palabra en la que descansa la fe. En ese sentido, la palabra de Dios es palabra de vida eterna, porque conduce a la salvación a quien cree en ella. Se necesita, pues, un conocimiento mínimo del mensaje de la palabra de Dios para ejercer la fe salvadora.

La pregunta pertinente es: ¿cómo puede alguien tener fe en algo que no conoce? Las personas, para ejercer fe, necesitan saber de la palabra de Dios. La fe salvadora no es una virtud natural del hombre, tampoco una creencia que se produce por la persuasión humana. La fe viene por el oír (escuchar, conocer), y el oír viene por la palabra de Dios. Esa es la secuencia que sigue la fe salvadora. La gente, para creer en Cristo, primero debe oír o conocer de Cristo. Una persona no puede creer en Jesucristo si nunca ha oído hablar de Él. La fe se basa en los hechos relativos a Quién es Cristo y lo que ha hecho. Los hechos se encuentran en la Palabra de Dios y los hechos deben ser ESCUCHADOS. “Así que la fe viene por el oír y el oír por la palabra de Cristo”.

Esa es la razón por la que es absolutamente necesario predicar el evangelio de Jesucristo. De allí el énfasis hecho en la misma carta a los romanos capítulo 10:14-15: ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!