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Round 3: Santidad total
¿Podemos ser totalmente santos?
La santidad no es solo para gente perfecta o para líderes espirituales (hombres o mujeres); es un llamado para todos aquellos que se arrepintieron y decidieron entregar su vida a Jesús. Ser santo significa ser apartado para Dios, vivir diferente, reflejando su carácter en cada aspecto de nuestra vida. No se trata de cumplir reglas; sino de buscar una relación profunda con Dios que transforme nuestros pensamientos, palabras y acciones; este un proceso que cada creyente empieza a vivir.
1 Pedro 1:15-16 "sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.”
En el día a día esto implica tomar decisiones que honren a Dios, aunque sean contrarias a lo que la sociedad promueve. La santidad comienza con una decisión firme; de vivir en integridad y pureza, llenando nuestra mente con la palabra de Dios; y obedeciendo lo que Él nos muestra en ella.
Debemos recordar que Dios no nos está pidiendo ser perfectos, sino un corazón dispuesto. Él nos da su Espíritu para ayudarnos a vivir en Santidad, aun cuando enfrentamos tentaciones y luchas internas.
El vivir en Santidad no es un cambio al cual podemos llegar de la noche a la mañana, sino que es un proceso por el cual pasamos. Lee conmigo Romanos 12:1-2 "Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”
El vivir en santidad implica una comunión con Dios; en la cual hacemos morir nuestra carne, por eso el texto anterior nos invita a presentar nuestro cuerpo en sacrificio vivo, que debe de agradar a Dios. No nos conformemos solamente a tomar una decisión simbólica, sino a tener una convicción genuina; y el poder del Espíritu Santo que actúa en nosotros, nos lleva a la victoria. Este es el único secreto para empezar a darle un “jab”(una persona que intenta atacar a su oponente en el boxeo) a Satanás. Luego, cuando logramos una madurez espiritual le damos un “uppercut”(un golpe fuerte en el boxeo) a las cosas de este mundo, lo estamos logrando no porque somos suficientemente capaces para lograrlo; sino porque Dios está con nosotros en esa pelea, la fuerza que sacamos para mantenernos firmes será en el poder de Dios.
Efesios 3:20-21 "Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén”. Este versículo nos muestra; que nosotros recibimos mucho más de lo que podemos pedir en oración, porque así es el amor de Dios en nuestra vida; esto para darle Gloria a Él en todo el tiempo porque fue bueno con nosotros; y nuestro testimonio debe ser visible de la grandeza de Dios; y nuestra fe completamente puesta en Él; para así ganar todos los rounds contra los placeres temporales de este mundo y vivir en santidad.
Escuchemos esta canción de Evan Craft y Monty: El precio.
Haga lo siguiente:
·Lea Salmos 51
·Ore para que Dios pueda sostenerte en su pelea
·Busca una iglesia dónde puedas reunirte si no tienes una.
·Cumpla su reto de una semana orando y leyendo la Biblia para mejorar su comunión con Dios. Luego hágalo por más tiempo.
·Hoy decido asumir el reto para siempre.
Oración: Dios, hoy decido acercarme a usted, vivir dentro de su voluntad para agradarte todo el tiempo, ayúdame a recordar el precio que pagaste por mí y ahora soy libre, no tengo que volver al pecado; porque usted me salvó.
About this Plan

Vivimos en mundo lleno de peleas espirituales y carnales, donde la mayoría de las personas, principalmente jóvenes, hombres y mujeres, viven arraigados a los placeres que el mundo ofrece. Este devocional está diseñado para ganar cada pelea con éxito, escapando del golpe que puede darnos satanás; o recuperarnos y empezar mucho más fuerte para agradar a Dios.
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