Una vida en misión.

Day 2 of 5 • This day’s reading

Devotional

Gana la amistad, no la discusión


Una vida en misión requiere que evalúes tus habilidades para comunicarte, tanto con tus palabras como con el lenguaje corporal. ¿Alguna vez te ha pasado que estabas hablando de Dios, y has terminado en un discusión que no llevó a ninguna parte? Tal vez expusiste todos los argumentos correctos o compartiste un testimonio personal y aún así la persona rehusó considerar un punto de vista alternativo. Ante esta situación, quizás sientas deseos de rendirte y no volver a intentarlo con ellos. Pero ¿has considerado que hay algo mucho más importante en juego?


Ganar una discusión no significa ganar a la persona. De hecho, a menudo sucede todo lo contrario. Una discusión intensa y áspera pudiera crear una barrera o generar distancia con esa persona lo cual eliminaría la posibilidad de volver a conversar con ella acerca de Dios o de la fe. En 1 Pedro 3:15 leemos que debemos dar una razón por la cual creemos, pero que lo debemos hacer con mansedumbre y reverencia.


Cuando una conversación se torna en discusión, en un “ellos contra nosotros”, coloca a la gente a la defensiva. A partir de este punto, todo lo que digas va a ser refutado. En un debate, la mayoría de las personas prefieren quedar como que tienen la razón, aún cuando no estén en lo correcto. Esto hace que sea mucho más difícil atravesar su actitud defensiva.


Por tanto, cambia las tácticas para evitar el debate. Una mejor manera de conectarte es compartir experiencias. Esto hace que cada uno se ponga a escuchar las historias del otro. Puedes hablar acerca de momentos en los que Dios te ha ayudado y los cambios que han ocurrido en tu vida desde que lo conociste. Cuéntales de algo maravilloso que te haya pasado y pregúntales si les gustaría experimentar lo mismo. Ofréceles orar por ellos. Aún cuando te dijeran que no, tú puedes dejar la conversación habiendo ganado una amistad en lugar de una discusión.

Ganar una discusión puede crear tensión en la amistad y puede cerrar la puerta a futuras oportunidades de compartir de una manera más positiva. Cuando ganas a la persona, tendrás más oportunidades de discipular mientras continúas compartiendo tu vida con ellos. Tal vez recuerdes alguna oportunidad en la que quisiste compartir con alguien acerca de Jesús y no te fue muy bien. Hoy puede ser el día para hablarle a Dios acerca de esto. ¿Piensas que es posible contactar nuevamente a esa persona y reiniciar la relación?