El valor de la corrección bíblica

Devocionales




Proverbios 13:18: “Pobreza y vergüenza tendrá el que menosprecia el consejo; mas el que guarda la corrección recibirá honra”; Proverbios 15:31: “El oído que escucha las amonestaciones de la vida, entre los sabios morará. El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; mas el que escucha la corrección tiene entendimiento”; Proverbios 29:1: “El hombre que reprendido endurece la cerviz, de repente será quebrantado, y no habrá para él medicina”.


Honra, sabiduría, entendimiento son algunos de los beneficios que trae el tener una actitud de humildad, y el permanecer enseñable y receptivo a la corrección. Pero la deshonra, pobreza, vergüenza y quebrantamiento son las consecuencias negativas que acarrea la actitud contraria a la humildad, disposición y receptividad que requiere el recibir amonestación y reprensión.


El sabio Salomón nos anima a ser sabios y prontos en aceptar la reprensión. También nos exhorta a cultivar un espíritu humilde. El hombre humilde es más proclive a aceptar la reprensión y corrección que el altivo y soberbio. El soberbio y altivo toma el consejo y la corrección como un ataque o afrenta, no importa que haya sido dada con amor y tacto, porque su propia arrogancia le impide ver sus propios errores y reconocer la necesidad de instrucción y corrección. 


La palabra amonestación, como está usada en las Escrituras, significa instrucción y advertencia (Hebreos 8:5); hacer que se oigan las palabras de sabiduría (Eclesiastés 12:10-12); conseguir que una persona vea su error y se arrepienta (II Tesalonicenses 3:15); la amonestación trae ánimo (Colosenses 3:16); hacer recordar (Romanos 15:14-15); enseñar diligentemente, con paciencia decir una y otra vez (Isaías 28:10).  La definición más detallada de amonestación que encontramos en las Escrituras está en Deuteronomio 6:6-9.