El valor de la corrección bíblica

Dia 3 de 9 • Ver la lectura de hoy

Devocionales




El don de la exhortación


“O si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría". Romanos 12:7-8


El término exhortación proviene del griego, concretamente de paraklésis, que se podría traducir como llamamiento o consolación. En el Nuevo Testamento hay diversas referencias a este concepto y normalmente se emplea para mencionar el don de convencer o animar a los otros a través de las palabras. 


Una persona con el don espiritual de la exhortación, puede usar su don tanto en público como en privado. La exhortación es útil en la consejería, el discipulado, el mentoreo y la predicación. El cuerpo de Cristo es edificado en la fe como resultado del ministerio de aquellos que tienen el don de la exhortación.


El don de la exhortación o consolación, se diferencia del don de la enseñanza en cuanto a que la exhortación se centra en la aplicación práctica de la Biblia, mientras que una persona con el don de la enseñanza, se enfoca en el significado y el contenido de la Biblia. La enseñanza dice: "Este es el camino que debes seguir"; la exhortación dice: "Yo te ayudaré a ir por ese camino". 


La palabra griega PARAKLÉSIS guarda relación con el nombre que el Nuevo Testamento le atribuye al Espíritu Santo, el paráclito. Significa “llamar al lado de uno”. En un sentido, significa: “invitar, animar, exhortar, ofrecer apoyo y ayuda”. 


La exhortación literalmente significa “llamar al lado de uno”, y la mejor explicación es la obra del Espíritu Santo en la vida de los creyentes, pues el Espíritu Santo fue enviado para estar al lado de los creyentes, consolarlos y animarlos a seguir adelante, darles las fuerzas para perseverar en la fe, enseñarles todas las cosas, guiarles a la voluntad de Dios, y ayudarles a vivir en santidad.