El valor de la corrección bíblica

Devocionales




“Mejor es reprensión manifiesta que amor oculto. Fieles son las heridas del que ama, pero inoportunos los besos del que aborrece” (Proverbios 27:5-6).


El amor no es incompatible con la corrección


Vivimos en un mundo donde amar se ha convertido en sinónimo de consentir y, por ende, de permitir, y ser condescendiente.


El amor proviene no sólo de hacer el bien, sino de evitar el mal. Así que amar no es únicamente mostrar afecto, sino también corregir, guiar y reprender, porque se considera el dolor de otros como el nuestro. Por otra parte, las personas necesitan entender que el amor no es incompatible con la confrontación. 


El arte de amonestar con amor


Cuando la reprensión es hecha con amor, respeto y consideración por el otro, la amonestación es más fácilmente aceptada y la corrección más rápidamente adoptada. 


Dos actitudes al momento de amonestar


“Con misericordia y verdad se corrige el pecado, Y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal”. Proverbios 16:6


Con misericordia significa que debemos tener un amor genuino al momento de querer corregir a alguien, un deseo sincero e intenso de ayudar en su proceso de restauración.


Y con verdad quiere decir que no amonestamos con lo que pensamos, sino con lo que Dios dice en su palabra.


Para practicar la reprensión – corrección se requiere, además: 



  • Humildad: para aceptar que quien reprende no está por encima del otro, y que también se puede equivocar, aunque en esa circunstancia concreta pueda estar en una mejor posición.  

  • Serenidad: para decir las cosas en la forma apropiada, que no genere conflictos ni enojos con la persona reprendida. 

  • Amor y calidez: para corregir con amabilidad y consideración, con respeto y comprensión; para proceder con empatía.


Queja vs crítica


La reprensión es importante, además, darla en forma de queja más que de crítica. La queja es la afirmación específica de lo que perturba a la persona, con énfasis en el hecho, mientras que la crítica es un ataque que se dirige más a la persona que al acto o situación. Con frecuencia la crítica se convierte en un ataque contra la personalidad del individuo, que mina su autoestima, y lo predispone para la confrontación y el rechazo de la corrección.