El valor de la corrección bíblica

Devocionales




Actitud del necio vs la del sabio ante la corrección


Hay diferencias importantes en cómo reaccionan el necio y el sabio cuando son corregidos.


El necio actúa con orgullo y terquedad, y deshecha la corrección, instrucción y amonestación. “El necio desdeña la corrección de su padre; el que la acepta demuestra prudencia” (Proverbios 15:5). El necio se sobrestima y no es capaz de aceptar sus propios errores, ni es capaz de reconocer su mal camino. “El necio piensa que va por buen camino, pero el sabio presta atención al consejo” (Proverbios 12:15). En consecuencia, la actitud del necio le atrae calamidad y resultados negativos. “El hombre que reprendido endurece la cerviz, de repente será quebrantado; ni habrá para él medicina” (Proverbios 29:1).


Por el contrario, el hombre sabio es aquel que atiende a la reprensión y ama la corrección, porque entiende el beneficio que de ella se deriva. “El que oye consejo y acepta que lo corrijan acabará siendo sabio” (Proverbios 19:20). En consecuencia, el sabio es capaz de enderezar su camino y rectificar. “Camino de vida es guardar la instrucción; pero quien desecha la reprensión, yerra” (Proverbios 10:17).


El hombre sabio desarrolla un corazón enseñable - corregible: con apertura y actitud humilde para recibir consejos, exhortaciones, amonestaciones y enseñanzas. Se requiere de humildad para recibir la instrucción y la corrección con buena disposición y diligencia para aceptarla y aplicarla.


A muchos no le gusta la instrucción y la reprensión a causa de su orgullo y altivez; pero quien no recibe la corrección y amonestación se hace necio e insensato al menospreciar el consejo. El que se niega aceptar consejo se condena a sí mismo a quedarse en un callejón sin salida. Por el contrario, como dice Proverbios 17:10: “La reprensión aprovecha al entendido, más que cien azotes al necio”.