Los Principios De La Primera Mención

Devocionales

CONSTRUIR UN ALTAR


Sion Alford


Luego Noé construyó un altar al Señor y allí sacrificó como ofrendas quemadas los animales y las aves que habían sido aprobados para ese propósito. Al Señor le agradó el aroma del sacrificio... Génesis 8:20–21 (NTV)


Cuando yo era niño, siempre esperaba ansiosamente los sábados por la noche. Mi padre apilaba el carbón en una vieja parrilla de tambor, añadía líquido combustible, lo encendía y atizaba meticulosamente los carbones ardientes hasta que tenían la temperatura perfecta. Siempre que siento el olor del carbón con el líquido combustible, pienso en la habilidad que mi difunto padre tenía en la parrilla y en sus jugosos y dorados bistecs a las brasas. Para mi padre, cocinar al carbón era un tipo de arte. Se lo tomaba en serio y los resultados lo confirmaban. El aroma de sus parrilladas de los sábados por la noche llenaba la casa, el patio y todo el vecindario. 


Noé debió ser un experto en parrilladas también. Después de desembarcar del arca, lo primero que hizo fue construir una parrilla; bueno, en realidad era un altar. La diferencia entre una parrilla y un altar es significativa: colocamos algo en una parrilla y lo cocinamos para para poder comerlo. Colocamos algo en un altar para que Dios pueda consumir lo que se sacrifica. Esto último es lo que construyó Noé. 


La primera mención de "altar" en la Biblia nos enseña tres verdades importantes sobre los altares que debemos construir en nuestra vida: 


Los altares son un lugar donde se hacen sacrificios. Lo que ponemos sobre los altares nos cuesta algo. Noé no podía ir al almacén más cercano y comprar un altar macizo de acero inoxidable. Tuvo que construirlo. Tomó tiempo, planificación y reflexión. Y los sacrificios que colocó sobre el altar fueron extremadamente valiosos. ¡Ofreció animales y aves que no eran precisamente abundantes en la tierra en aquellos tiempos! 


Los altares son un lugar de adoración. Noé ofreció cosas aceptables y agradables a Dios. Romanos 12:1 (NTV) nos insta a ofrecer nuestra vida como "un sacrificio vivo y santo, la clase de sacrificio que a Él le agrada. Esa es la verdadera forma de adorarlo". Debemos poner nuestra vida en el altar de la adoración. Una adoración que va más allá de solo ir a la iglesia. Una adoración que represente a Jesús, cuya vida estaba llena de amor por los demás. Un estilo de vida de 24 horas al día, 7 días a la semana. Este tipo de adoración es un aroma dulce y agradable para Dios. 


Los altares son un lugar de bendición y de promesa. Cuando sacrificamos obedientemente nuestros mejores esfuerzos, Dios responde en abundancia con lo mejor de sí mismo. Ya que Dios estaba "complacido con el aroma" del sacrificio de Noé, lo bendijo a él y a su familia y prometió que serían fructíferos y tendrían dominio sobre la tierra. Así como Dios bendijo a la humanidad en Génesis 1:28, también nos bendice cuando le agradan nuestros sacrificios de obediencia. 


Cada día, toma el tiempo para construir un altar de sacrificio y adoración. Constrúyelo escuchando la voz de Dios, creyéndole y obedeciéndole. ¡Tu adoración será un dulce aroma para Dios, quien derramará sus bendiciones y promesas en ti y en tu familia!


Oracíon


Padre, sobre el altar que he preparado, te ofrezco hoy mi vida como sacrificio vivo al apartar este momento para estar contigo. Te entrego mi salud, mis finanzas, mi familia y mis deseos más preciados. Consúmelos en tu amor, fortaléceme con tu gracia y concédeme estar en tu presencia todo el día de hoy. En el nombre de Jesús, amén.


Los Versículos a Memorizar 


Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón. Hebreos 4:12 (NIV)