Los Principios De La Primera Mención

Devocionales

LA ADORACIÓN QUE COMBATE


Zach Neese


Concibió una vez más y dio a luz un hijo, y dijo: “Esta vez alabaré al Señor;". Así que le puso por nombre Judá. Génesis 29:35


Así como es imposible alabar la belleza de mi esposa sin palabras, o alabar el cuadrangular de mi hijo sin mostrar mi emoción al felicitarlo, o alabar el promedio de calificaciones (GPA) de 4.0 de mi hija sin decirle que estoy orgulloso de ella, es imposible alabar a Dios sin hacerlo de manera visible. La alabanza no puede permanecer sin expresarse en el vacío de nuestro corazón. La alabanza es la expresión externa y física de la postura de nuestro corazón.


Una de las primeras menciones de la palabra "alabanza" en la Biblia se encuentra en Génesis 29:35. Desbordada en gratitud a Dios por el nacimiento de su cuarto hijo, la esposa de Jacob, Lea, declara "Ahora alabaré \[Yadah] al Señor", y nombra a su hijo Judá. 


El nombre Judá (Yehuda) se toma de la palabra hebrea yadah, que es mucho más significativa que nuestra palabra en español, "alabanza". La raíz de yadah es yad, que significa "mano". ¡Yadah literalmente significa "alabar a Dios con manos alzadas" o "Alzar manos llenas de alabanza con fuerza" ante Dios! ¿Por qué vemos a tanta gente alabar a Dios con las manos levantadas? ¡Porque es una de las respuestas físicas más naturales a la bondad de Dios!


Pero yad no significa simplemente "mano"; también significa "fuerza" y "poder" ¡Medítalo! Cuando necesitas un milagro, ¡hay un poder intrínseco en las alabanzas de Dios! Cuando tu corazón necesita consuelo o tu camino parece abrumador, Dios te provee de fuerza través de levantar las manos en tu alabanza.


Por ejemplo, en Éxodo 17:11, el único factor decisivo entre la victoria y la derrota de Israel fue Moisés parado en la cima de la colina con las manos levantadas hacia el Señor. ¿Cómo es que levantar las manos en una montaña, puede afectar el resultado de una batalla en el valle? Debido a que tu expresión física de alabanza libera poder espiritual en tus circunstancias. A veces, tus manos levantadas son literalmente la diferencia entre la vida y la muerte, la victoria y la derrota.


¿Y es de extrañar que Dios eligiera a David, un pastor cantor de la tribu de Judá, para lanzar la piedra que mató al gigante? La misma mano que elevó alabanzas a Dios arrojó la piedra que derribó a Goliat. ¡Esa es la alabanza, la adoración que combate con la fuerza de Dios! Hoy, ya sea que te encuentres en la cima de una montaña o en el valle de la sombra de la muerte, puedes levantar la voz y las manos hacia el León de la tribu de Judá y saber:


No es con espada ni con lanza que el Señor salva; porque la batalla es del Señor, y Él te librará en la medida en que levantas tus manos en alabanza.


Oración


Padre, te alabo hoy por la bondad que me has mostrado con tanta fidelidad, por darme la fortaleza constante que he necesitado en mi vida y por tu promesa de nunca dejarme ni desampararme. Levanto mis manos en agradecimiento, Señor. Que tu presencia y poder sean exaltados hoy en mi vida. En el nombre de Jesús, amén.


Los Versículos a Memorizar 


La exposición de tus palabras nos da luz, y da entendimiento al sencillo. Salmo 119:130 (NVI)