Los Principios De La Primera Mención

Devocionales

SIN TEMOR


Chelsea Seaton


Después de estas cosas la palabra del Señor habló a Abram en una visión, diciendo: "No temas, Abram. Yo soy tu escudo, y tu galardón será muy grande.” Génesis 15:1


He luchado contra el temor la mayor parte de mi vida. Probablemente no lo notarías con solo tener una conversación conmigo, porque puedo ser bastante atrevida. Puedo saltar en bungee, descender en rappel por las laderas y matar arañas en cuanto las veo. Siempre estoy dispuesta a cosas nuevas. Pero la realidad es que la preocupación y la ansiedad me atormentan constantemente, y cuando lo desconocido está frente a mí, me aterroriza lo que podría haber a la vuelta de la esquina. Los peores pensamientos inundan mi mente, penetrándola como flechas.


En Génesis 15, vemos a Abram (cuyo nombre cambió más adelante por Abraham) enfrentándose también a muchas incógnitas sobre lo que le esperaba. Estaba en un lugar nuevo, acababa de combatir y vencer a un gran ejército que podría regresar para vengarse, y había recibido la promesa de tener hijos cuando ya era muy mayor, lo que era imposible en lo natural. Sin TikTok ni Netflix que lo distrajera, estoy segura de que tuvo mucho tiempo para imaginar los peores escenarios y sentir miedo.


En este momento de temor y de enfrentarse a lo desconocido es que Dios se presenta y dice: "No temas, Abram. Yo soy tu escudo". Este versículo es la primera vez en la Biblia que se usa la palabra "escudo". Dios podría haber dicho, "Soy tu protector", lo que también habría sido correcto, pero creo que la palabra "escudo" se utiliza como para darnos una imagen mental. Los escudos se usan en una batalla. Son fuertes, y evitan que el peligro te alcance. Desvían la flechas y las espadas. Los escudos protegen y pueden utilizarse en cualquier momento. Además, los guerreros portan escudos. Con el uso de esta palabra, Dios no solo dice que Él es nuestro protector, sino que también nos indica que somos guerreros.


Cuando nos enfrentamos al cambio, a lo desconocido o a un peligro (real o imaginario), es fácil sentir temor. Pero cuando recordamos que Dios es nuestro escudo fuerte, podemos tener fe en que las flechas no nos alcanzarán. Dios es nuestro protector, y cuando sabemos cuánto nos ama, no hay lugar para el temor. Como dice en la Biblia: “El perfecto amor echa fuera el temor”.


Si hoy te encuentras en la misma situación que Abram, permite que tu Padre celestial ministre a tu corazón. Pídele que te recuerde que no tienes que temer porque Él es tu escudo, tal como se lo dijo a Abram. Permite que su protección y su perfecto amor echen fuera todo temor.


Oracíon


Padre, hoy recibo tu amor perfecto que echa fuera el temor. Recuérdame hoy que tú eres mi protector. Pongo mi esperanza y fe en ti. En el nombre de Jesús, amén.


Los Versículos a Memorizar 


Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón. Hebreos 4:12 (NIV)