Los Principios De La Primera Mención

Devocionales

LA MÁXIMA RECOMPENSA DE LA VIDA


Aaron Wronko


Después de estas cosas la palabra del Señor habló a Abram en una visión, diciendo: "No temas, Abram. Yo soy un escudo para ti; tu recompensa será muy grande.” Génesis 15:1


Cuando estaba en la universidad, esta hermosa mujer de cabello oscuro me cautivó. Nunca había visto una mujer tan bella, y su personalidad ingeniosa me fascinaba. Me concentré intensamente en conquistarla. La recompensa final de tenerla como mi futura esposa hizo que todos los sacrificios de esa época parecieran insignificantes. Después de 18 años de matrimonio, sigo aprendiendo nuevas facetas de las hermosas formas en que Dios la ha diseñado. Ha sido toda una vida enamorándola y conquistándola que me ha brindado la recompensa de conocerla más y mejor.


Hay algo en lo profundo de nuestra naturaleza que nos hace ir en busca de un premio. Cuando una recompensa está en juego, muchas veces derramamos sangre, sudor y lágrimas para conseguirla. Los atletas llevan sus cuerpos al límite con la esperanza de ganar una medalla de oro. Las parejas soportan el trabajo agotador que implica renovar una casa por la recompensa de tener el hogar que les encanta. Los representantes de ventas hacen un esfuerzo adicional con el objetivo de conseguir una comisión generosa o un bono. Los excursionistas caminan por senderos desafiantes en las montañas por el premio de un paisaje glorioso. Cuanto más valiosa sea la recompensa, más obstáculos estaremos dispuestos a superar y tendremos mejor enfoque. Las recompensas nos motivan y nos animan a la búsqueda.


La primera vez que la palabra "recompensa" se menciona en la Biblia es cuando Dios revela la mayor recompensa de la vida: Él mismo. Eso significa su presencia, su paz, su bendición, su sabiduría, su poder…, y la lista continúa. Dios le hizo varias promesas a Abram, pero la promesa máxima fue que Él sería la recompensa de Abram. En este fragmento aprendemos que aunque la vida como discípulo de Dios es a veces difícil (y Abram se encontraba en medio de una época difícil), el premio mayor es Dios mismo. Porque cuando lo recibimos a Él, recibimos todo lo que Él es. Y de aquí en adelante, la Biblia cuenta las historias de aquellos que han descubierto que esto es verdad, una y otra vez.


Jesús confirma esta verdad en Mateo 6:33 cuando dice "busca primero el reino de Dios y su justicia" y luego Dios se asegurará de que tengas todo lo que necesitas. Y más adelante en la Biblia, Pablo descubre esto en medio de mucho dolor y muchos obstáculos. El Nuevo Testamento está lleno de relatos donde lo golpearon, ridiculizaron, apedrearon, azotaron y hasta estuvo en un naufragio; sin embargo, aún estaba tan lleno de alegría y vida porque la recompensa de conocer íntimamente a Jesús lo motivaba.


Es posible que ahora mismo estés en una época difícil. Tal vez estés luchando por entender la instrucción de Dios o la razón por la que te colocó donde lo hizo. Quizás estés preguntándote si esta vida cristiana vale la pena. Quiero animarte... resiste. Sí, vale la pena.


Si Abram estuviera aquí ahora mismo, sé que te diría que vale la pena. Y así como el tiempo y el esfuerzo que pasé en aquellos primeros días conquistando a mi esposa valieron definitivamente la pena, la búsqueda de Dios siempre vale la enorme recompensa de su presencia en tu vida.


Oracíon


Padre celestial, reconozco que tú eres la máxima recompensa de la vida y la búsqueda más preciada. Concentro mi atención en ti. Gracias por entregarte a nosotros y por invitarnos al recorrido de una vida de intimidad contigo. En el nombre de Jesús, amén.


Los Versículos a Memorizar 


La exposición de tus palabras nos da luz, y da entendimiento al sencillo. Salmo 119:130 (NVI)