Caminando Juntos: Hombres Y Mujeres Construyendo en UnidadMuestra

UNA LLAMADA A LA ACCIÓN CONJUNTA
Espero que el modelo de igualdad complementaria que tenemos en Dios mismo, funcionando en tres personas diferentes que se mueven en una misma dirección desde diferentes funciones, te esté inspirando para reflexionar en tu relación con el otro sexo.
En seguir explorando esa imagen y semejanza que se nos ha dado a hombres y mujeres está la clave para sobrevolar las controversias y caminar juntos, mostrando la belleza de Dios que tantas veces opacamos desde nuestra forma torcida de percibir las cosas.
Padre, Hijo y Espíritu Santo funcionan de una forma perfectamente engranada, sujeta cada persona a las otras dos, y sin inferioridad o subordinación entre ellas (a no ser que estemos dispuestos a aceptar como válidas herejías antiguas como el arrianismo, utilizada en ocasiones para justificar la subordinación de la mujer al hombre en imitación al Hijo).
La segunda persona de la Trinidad es mucho más de lo que vemos en su encarnación en Jesús de Nazaret (¡que no es poco!). Juan se encarga en su evangelio de decírnoslo desde el inicio: el Verbo era en el principio, y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios. Su sujeción no es inferioridad, sino que Él es Señor sobre todo. No es el espacio para profundizarlo más, ¡pero no lo perdamos de vista nunca!
Ese Dios trino, al crear al ser humano en una doble vertiente, hombre y mujer, –iguales en lo que son iguales, y diferentes en lo que lo son también–, les hace un ENCARGO DE AUTORIDAD COMPARTIDA: señorearse de lo que hay en la tierra (v.26).
El “otro” no es la parte de la creación que deben gobernar, y tampoco puede ninguno de ambos ir por libre. Esas son las «normas del juego», porque aquello no pasaría en la Trinidad, y no debería suceder entre nosotros tampoco, aunque ocurrió tristemente en el Edén. Son un equipo con un capitán único: Dios mismo.
Reconocer esa primera transgresión de Eva (porque fue “por libre”), no puede sin embargo llevarnos a confundir el encargo conjunto y la autoridad que conlleva para ambos, con otros modelos.
Como veremos el próximo día, en esa especie de “CONTRATO COMPARTIDO DE MAYORDOMÍA SOBRE LA CREACIÓN” que Dios le hace al hombre y a la mujer, jugarán ambos papeles de mucha responsabilidad según Su provisión para cada cual, también distinta.
Por esas especificidades actuarán, uno y otra, de forma diferenciada en cada momento, complementándose en el mejor de los casos, y mostrando cómo Dios gobierna su mundo: en maravillosa unidad e igualdad complementaria.
Acerca de este Plan

Quizás, como yo, notas el «atasco» en las eternas controversias «hombre-mujer» en el mundo evangélico. Separación entre géneros, matrimonios, denominaciones, iglesias… ¡y el mundo perdiéndose la belleza de Cristo a través de la unidad y el amor entre nosotros! ¿Podemos sobrevolar la confrontación siendo fieles al texto y recordando que no hay una única lectura teológica sobre el asunto? ¿Qué pistas nos da la panorámica bíblica completa –y no segmentada–, para resolver nuestras diferencias de forma madura y que refleje el evangelio? Te invito a empezar a reflexionarlo conmigo en este plan devocional.
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Nos gustaría agradecer a Lidia Martín por proporcionar este plan. Para obtener más información, visite: linktr.ee/LIDIAMARTINPSICOLOGA