Parallel
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SALMO 22 (21)
Grito de angustia y canto de alabanza#Salmo 22 Este salmo consta de dos partes. En la primera, el salmista expresa su profundo dolor, especialmente el de sentirse abandonado por el Señor, y le suplica que lo haga experimentar de nuevo su presencia y su protección (vv. 1-21 [2-22]). La segunda es un canto de acción de gracias por la liberación obtenida (vv. 22-31 [23-32]).
1 (1) Del maestro de coro, según la melodía de «La cierva de la aurora».#22.0(1) «La cierva de la aurora»: Parece ser el título de una canción; este salmo se cantaba probablemente con esa misma melodía. Salmo de David.
1 1 (2) Dios mío, Dios mío,
¿por qué me has abandonado?,#22.1(2) Con estas mismas palabras, recitadas en arameo, Jesús expresó sus propios sentimientos durante la crucifixión (Mt 27.46; Mc 15.34).
¿por qué no vienes a salvarme?,
¿por qué no atiendes a mis lamentos?
2 2 (3) Dios mío,
día y noche te llamo, y no respondes;
¡no hay descanso para mí!
3 3 (4) Pero tú eres santo;
tú reinas, alabado por Israel.
4 4 (5) Nuestros padres confiaron en ti;
confiaron, y tú los libertaste;
5 5 (6) te pidieron ayuda, y les diste libertad;
confiaron en ti, y no los defraudaste.
6 6 (7) Pero yo no soy un hombre,#22.6(7) Is 52.14; cf. Jn 19.5. sino un gusano;#22.6(7) Job 25.6.
¡soy el hazmerreír de la gente!#22.6(7) Is 53.2-3.
7 7 (8) Los que me ven, se burlan de mí;
me hacen muecas, mueven la cabeza#22.7(8) Mt 27.39; Mc 15.29; Lc 23.35.
8 8 (9) y dicen:
«Éste confiaba en el Señor;
pues que el Señor lo libre.
Ya que tanto lo quiere, que lo salve.»#22.8(9) Mt 27.43; cf. Sab 2.18-20.
9 9 (10) Y así es:
tú me hiciste nacer del vientre de mi madre;
en su pecho me hiciste descansar.
10 10 (11) Desde antes que yo naciera,
fui puesto bajo tu cuidado;
desde el vientre de mi madre,
mi Dios eres tú.
11 11 (12) No te alejes de mí,
pues estoy al borde de la angustia
y no tengo quien me ayude.
12 12 (13) Mis enemigos me han rodeado como toros,
como bravos toros de Basán;#22.12(13) Basán: región al este del Lago de Genesaret, célebre por la fertilidad de su suelo, que permitía la cría de grandes rebaños. Cf. Sal 68.15(16); Ez 39.18. Véase Índice de mapas.
13 13 (14) rugen como leones feroces,
abren la boca y se lanzan contra mí.
14 14 (15) Soy como agua que se derrama;
mis huesos están dislocados.
Mi corazón es como cera
que se derrite dentro de mí.
15 15 (16) Tengo la boca#22.15(16) La boca: texto probable. Heb. mi fuerza. seca como una teja;
tengo la lengua pegada al paladar.
¡Me has hundido hasta el polvo de la muerte!
16 16 (17) Como perros, una banda de malvados
me ha rodeado por completo;
me han desgarrado#22.16(17) Me han desgarrado: según versiones antiguas. Heb. como león. las manos y los pies.
17 17 (18) ¡Puedo contarme los huesos!
Mis enemigos no me quitan la vista de encima;
18 18 (19) se han repartido mi ropa entre sí,
y sobre ella echan suertes.#22.18(19) Mt 27.35; Mc 15.24; Lc 23.34; Jn 19.24.
19 19 (20) Pero tú, Señor, que eres mi fuerza,
¡no te alejes!, ¡ven pronto en mi ayuda!
20 20 (21) Líbrame de morir a filo de espada,
no dejes que me maten esos perros,
21 21 (22) sálvame de la boca de esos leones,
¡defiéndeme de los cuernos de esos toros!
22 22 (23) Yo hablaré de ti a mis hermanos,
te alabaré en sus reuniones.#22.22(23) Heb 2.12. Reuniones: Se refiere a la comunidad reunida en el templo para dar culto al Señor.
23 23 (24) Ustedes, los que honran al Señor, ¡alábenlo!
¡Glorifíquenlo todos los descendientes de Jacob!
¡Adórenlo todos los descendientes de Israel!
24 24 (25) Pues él no desprecia ni pasa por alto
el sufrimiento de los pobres,
ni se esconde de ellos.
¡Él los oye cuando le piden ayuda!
25 25 (26) En presencia de tu pueblo numeroso
alabaré tu fidelidad;
delante de los que te honran
te cumpliré mis promesas.
26 26 (27) Coman, ustedes los oprimidos,
hasta que estén satisfechos;
alaben al Señor, ustedes que lo buscan,
y vivan muchos años.
27 27 (28) Razas y naciones todas,
gente de todos los rincones de la tierra:
acuérdense del Señor, y vengan a él;
¡arrodíllense delante de él!
28 28 (29) Porque el Señor es el Rey,
y él gobierna las naciones.
29 29 (30) Inclínense y adórenlo sólo a él
todos los que viven en abundancia,
todos los que han de volver al polvo,
pues en sí mismos no tienen vida.
30 30 (31) Mis descendientes adorarán al Señor
y hablarán de él toda la vida;
31 31 (32) a los que nazcan después, les contarán
de su justicia y de sus obras.