2 MACABEOS 14
BHTI

2 MACABEOS 14

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Intrigas de Alcimo#1 Ma 7,1-21.
1Al cabo de tres años, Judas y los suyos supieron que Demetrio, hijo de Seleuco, había desembarcado en el puerto de Trípoli#14,1: Demetrio: Ver segunda nota a 1 Ma 7,1.— Trípoli: Puerto fenicio a unos 70 km al norte de Beirut. con un poderoso ejército y una flota, 2y que, después de hacer matar a Antíoco y a Lisias, su tutor, se había adueñado del país. 3Entre tanto apareció en escena un tal Alcimo#14,3: Alcimo: Ver norta a 1 Ma 7,5., que antes había sido sumo sacerdote y que, en vez de romper con el paganismo, se había contaminado con él voluntariamente; viendo que no tenía posibilidades de rehabilitarse ni de acceder de nuevo al altar sagrado,#1 Ma 7,5. 4se presentó ante el rey Demetrio, alrededor del año ciento cincuenta y uno, llevándole una corona de oro#14,4: corona de oro: Ver nota a 1 Ma 10,29., una palma y los habituales ramos de olivo procedentes del Templo. En aquella ocasión no dijo nada, 5pero más tarde encontró una oportunidad favorable para sus torpes designios, pues Demetrio lo citó juntamente con sus consejeros y le preguntó cuáles eran las disposiciones y los planes de los judíos. Alcimo le respondió:
6— Los judíos llamados asideos#14,6: asideos: Ver nota a 1 Ma 2,42., cuyo jefe es Judas Macabeo, fomentan la guerra y las sediciones, no permitiendo que el reino permanezca en paz. 7Por eso, yo mismo, que he sido despojado de mi dignidad hereditaria, o sea, del sumo sacerdocio, he venido ahora aquí: 8en primer lugar, porque estoy sinceramente interesado en los asuntos del rey; y después por atender al bien de mis conciudadanos, pues toda nuestra nación está sufriendo no pocas desdichas a causa de la locura de los asideos. 9Por tanto, tú, oh rey, infórmate bien de todo esto y, de acuerdo con tu humanidad y generosidad, toma las medidas que mejor convengan a nuestro país y a nuestro pueblo que está amenazado por uno y otro lado. 10¡Mientras Judas siga vivo, será imposible que haya paz en el reino!
11Al escuchar las palabras de Alcimo, los demás amigos del rey y enemigos de Judas, se apresuraron a excitar todavía más la ira de Demetrio. 12Este eligió en seguida a Nicanor, que tenía bajo su mando la división de elefantes, lo nombró gobernador de Judea y lo envió#1 Ma 7,26. 13con la orden de acabar con Judas, de dispersar sus tropas y restablecer a Alcimo en el sumo sacerdocio del más excelso de los Templos. 14Los paganos, que habían huido de Judea por temor a Judas, se unieron en masa a Nicanor, pensando que el infortunio y la derrota de los judíos redundaría en su propio beneficio.
15Pero cuando los judíos se enteraron de la llegada de Nicanor y de la invasión de los paganos, se arrojaron polvo sobre la cabeza e invocaron a Dios, que había establecido para siempre a su pueblo y protegía sin cesar su heredad de modo manifiesto.#1 Ma 7,27-28. 16Obedeciendo la orden de Judas, su jefe, partieron inmediatamente desde el lugar donde estaban y trabaron combate con los paganos junto al pueblo de Desau#14,16: Desau: El autor de 1 Ma sitúa este episodio en la ciudad cercana de Cafarsalama (1 Ma 7,31).. 17Simón, el hermano de Judas, que había entrado en combate con Nicanor, sufrió un ligero contratiempo a causa del repentino ataque del enemigo. 18Sin embargo, Nicanor, que conocía el valor y la audacia con que Judas y los suyos combatían por su patria, resolvió evitar mayores derramamientos de sangre; 19así que envió a Posidonio, Teodoto y Matatías para negociar la paz.
20Después de examinar atentamente las condiciones propuestas, Judas se las comunicó a sus tropas, que manifestaron su conformidad y dieron el visto bueno al tratado. 21Señalaron un día para que ambos jefes se reunieran en privado, avanzó un carro de combate por bando y se sentaron el uno frente al otro. 22Judas había situado en lugares estratégicos gente armada, dispuesta a intervenir si, inesperadamente, el enemigo los traicionaba. Pero en aquella entrevista llegaron los jefes a un acuerdo.
23Nicanor residió por algún tiempo en Jerusalén. Allí se condujo con corrección, y licenció a las tropas que se le habían unido en masa. 24Siempre tenía junto a él a Judas#14,24: tenía junto a él a Judas: Esta relación de amistad no concuerda con 1 Ma donde Judas y Nicanor aparecen siempre como enemigos acérrimos., a quien apreciaba sinceramente: 25e incluso le aconsejó que se casara y tuviera hijos. Judas, siguiendo su consejo, se casó y vivió tranquilamente, gozando de la vida.
Reanudación de las hostilidades
26Pero Alcimo, al ver la amistad que había surgido entre los dos, se presentó a Demetrio después de haberse procurado una copia del tratado concertado, y acusó a Nicanor de faltar a los intereses de la nación, puesto que había nombrado sucesor suyo a Judas, que era enemigo del reino. 27El rey se enfureció sobremanera debido a las calumnias de aquel gran malvado y escribió a Nicanor comunicándole que él estaba en contra del pacto y ordenándole que pusiera preso al Macabeo y lo enviara inmediatamente a Antioquía. 28Cuando Nicanor recibió la carta, se llenó de consternación, porque no quería romper el pacto, ya que Judas no había cometido ninguna mala acción. 29Pero como tampoco podía oponerse al rey, andaba buscando una oportunidad favorable para cumplir la orden valiéndose de alguna estratagema. 30Por su parte, el Macabeo, al ver que Nicanor se conducía más fríamente con él y lo trataba con mayor dureza, comenzó a sospechar que su comportamiento no presagiaba nada bueno. Entonces reunió un grupo numeroso de los suyos y se ocultó con ellos de Nicanor.#1 Ma 7,29-30. 31Al advertir Nicanor que Judas le había burlado limpiamente, se presentó en el augusto y santo Templo a la hora en que los sacerdotes ofrecían el sacrificio acostumbrado, y les ordenó que le entregaran a Judas.#1 Ma 7,33-38. 32Ellos afirmaron con juramento que no sabían dónde se encontraba, 33pero él, extendiendo la mano derecha hacia el Templo, juró que, si no le entregaban preso a Judas, arrasaría el Templo de Dios, destruiría el altar y allí mismo levantaría un espléndido templo al dios Dionisos. 34Dicho esto, se retiró. Los sacerdotes, levantando entonces las manos al cielo, invocaron con estas palabras a aquel que siempre había combatido a favor de nuestra nación:
35— Tú, Señor de todo, que no tienes necesidad de nada, escogiste este Templo como morada tuya en medio de nosotros. 36Ahora, Señor santísimo, preserva para siempre libre de profanación esta casa recientemente purificada.
Muerte de Razis#14,37-46: Muerte de Razis: Estamos ante otro pasaje perteneciente al género literario “actas de mártires” (ver 6,18-31 y 7,1-42). La descripción es realmente realista y sobrecogedora, pero el autor no se hace problema por el hecho de que el mártir busque su propia muerte.
37Denunciaron por entonces ante Nicanor a Razis, uno de los ancianos de Jerusalén, buen patriota y persona muy estimada, a quien, por su mucha generosidad, llamaban “padre de los judíos”. 38En otros tiempos, cuando tuvo lugar la rebelión frente al paganismo, había defendido constantemente la causa judía, y había expuesto por ella su cuerpo y su vida con gran entereza. 39Nicanor, deseando poner en evidencia la hostilidad que sentía hacia los judíos, envió más de quinientos soldados para arrestar a Razis; 40pensaba que tal arresto significaría un duro golpe para ellos. 41Pero cuando los soldados estaban ya a punto de penetrar en la torre donde Razis se encontraba y, tratando de forzar la puerta de entrada, iban a prender fuego a la torre y a quemar las puertas según las órdenes recibidas, Razis, viéndose acorralado, se arrojó sobre su propia espada.#1 Sm 31,4. 42Prefirió morir con nobleza antes que caer en manos de aquellos criminales y soportar sus indignos ultrajes. 43Pero por causa de lo precipitado de la lucha, el golpe le falló y no fue mortal. Entonces, cuando ya los soldados estaban entrando por las puertas, se subió valerosamente a lo alto de la muralla y se lanzó con gran valor sobre la tropa. 44Los soldados, al verlo, se apartaron rápidamente y él vino a dar en el espacio vacío. 45Todavía respirando y lleno de ardor, se puso en pie y, sangrando por todas partes, pasó por medio de los soldados, se subió a una roca elevada, 46y allí, casi desangrado, se arrancó las entrañas, las tomó con ambas manos y las arrojó sobre la tropa. De esta forma murió, pidiendo al Señor de la vida y del espíritu que un día se las devolviera.

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