El Poder De La IntercesiónSample

Día 4 – Orar según la voluntad de Dios.
Una de las mayores lecciones en la vida de oración es aprender a alinear nuestro corazón con la voluntad de Dios. Muchas veces llegamos delante del Señor con nuestras listas de deseos, y no está mal presentarle nuestras necesidades; pero la verdadera intercesión va más allá: busca que el plan perfecto del Padre se cumpla, aun cuando no coincida con lo que esperábamos. El apóstol Pablo nos recuerda que no siempre sabemos cómo orar ni qué pedir (Romanos 8:26).
En esos momentos, el Espíritu Santo interviene, nos guía y aún intercede por nosotros. Él traduce nuestras palabras limitadas en oraciones que se ajustan al corazón del Padre. Esto nos da descanso, porque sabemos que no dependemos solo de nuestra sabiduría o entendimiento, sino de la dirección del Espíritu. Orar conforme a la voluntad de Dios requiere humildad y confianza. Humildad para reconocer que nuestros planes son limitados, y confianza para creer que Su voluntad es “buena, agradable y perfecta” (Romanos 12:2, RVR 1960).
Cuando intercedemos de esta manera, dejamos de tratar la oración como un medio para que Dios haga lo que queremos, y la vivimos como un espacio donde nuestros deseos se rinden y se transforman en los de Él. Jesús mismo nos dio el mejor ejemplo en Getsemaní. “Padre, no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42, RVR 1960). Esa oración refleja el corazón de la intercesión madura: rendirse a lo que Dios ha determinado, confiando en que Su plan siempre es mejor.
Reto personal: Antes de orar hoy, detente unos minutos en silencio. Pídele al Espíritu Santo que te muestre cómo interceder y que alinee tus palabras y deseos con el corazón del Padre.
Oración: Espíritu Santo, guíame a orar conforme al corazón del Padre y no solo a mis deseos.
Scripture
About this Plan

La intercesión es un acto poderoso de amor que abre camino para que la voluntad de Dios se cumpla en la vida de otros. No se trata solo de pedir, sino de colocarnos en la brecha, llevando delante del Padre las necesidades de personas, familias, ciudades y naciones. Cuando intercedemos, participamos en la obra de Dios y en su corazón compasivo. Nuestras oraciones, llenas de fe y sinceridad, tienen un impacto eterno: traen sanidad, protección, dirección y esperanza. Este plan de 7 días te llevará a descubrir el poder de la intercesión, a orar con fe, perseverancia y gratitud.
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