Con Un Pie Afuera

Day 1 of 5 • This day’s reading

Devotional

Si has elegido este plan, voy a asumir que te encuentras en un punto de tu matrimonio en el que estás considerando la opción de retirarte. Mi oración es que utilices los próximos cinco días para profundizar y evaluar las emociones que estás sintiendo y aplicar estos pasos prácticos para ganar claridad y avanzar hacia la sanidad. 


Tal vez tu matrimonio, en el mejor de los casos es deficiente, tal vez el silencio llena tu hogar porque la alternativa son los gritos incesantes, y quizás has descubierto que estás amargado/a o peor aún, apático(a) hacia tu cónyuge. Vamos a desglosar esto, encontrar la fuente, y comprometernos a restaurar el matrimonio con el que Dios te bendijo. 


Comencemos por la comunicación; no me refiero a las conversaciones que tienes con tu cónyuge (aunque tocaremos el tema más adelante). En este momento, quiero abordar las cosas pequeñas que te dices a tí mismo y las ideas que permites que llenen tu mente a diario. Comienza con permitir que un comentario o pensamiento negativo pase por nuestra mente antes de que se convierta en un efecto dominó, y comencemos a creer toda la negatividad que llena nuestro espacio mental. Repentinamente, todo lo que dice o hace nuestro cónyuge es grosero, condescendiente u odioso. Esos pensamientos pueden llevarnos a creer que nuestro cónyuge es el enemigo.


Permítanme garantizarles que Dios no los unió para separarlos. Aunque parezca que eso es lo único que ocurre, existe una mejor manera. Y comienza con nuestras conversaciones internas. La Palabra de Dios dice que “todo lo que el hombre piense, eso será” Si piensas todo el día lo miserable que tu esposo(a) te hace sentir, entonces serás miserable. Si estás pensando que te gustaría que hiciera esto o aquello, entonces no podrás apreciar las cosas que él/ella ya han estado haciendo.





DESAFÍO:


Hoy, cuando notes que se produce el diálogo interno, te reto a que te detengas por un segundo, invites a Cristo a la situación y le permitas ablandar tu corazón y cambiar tu mente. Él es fiel para hacerlo, y ¡quiere hacerlo!





Oración:


Padre fiel, gracias por mi matrimonio aunque en estos momentos me pesa y en ocasiones se hace una carga molesta. Ayúdame a identificar la negatividad en mis pensamientos diarios, a llevarlos cautivos y a someterlos a tu Verdad. Dios, ayúdame a ser el o la esposo(a) que quieres, en lugar de lo que siento que mi cónyuge se merece. Ayúdame en mis conversaciones internas y que las que tengo con mi cónyuge sean fructíferas y produzcan vida.