La vida de Abraham

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Devotional

Obediencia parcial


De acuerdo con el resumen en el discurso de Esteban sobre la historia de Israel en Hechos capítulo 7, Dios se apareció a Abram (cuyo nombre más tarde fue cambiado a Abraham) en su ciudad natal de Ur de los caldeos. Dios le dijo a Abram que dejara atrás a su familia y a su región, y se trasladara a la tierra de Canaán, que más tarde sería conocida como la Tierra Prometida.


Abram obedece... parcialmente. Deja su región en Ur de los caldeos, pero no deja atrás a su familia. Abram lleva a su padre con él, junto con su sobrino Lot, y no llegan a la tierra que Dios tenía en mente. Llegan a mitad de camino y se instalan en Harán. 


Dios no reprendió a Abram por no obedecer plenamente. En Harán, Dios llamó a Abram a salir de su casa y de la casa de su padre una vez más. Esta vez, cuando Abram se va, su padre se queda atrás.


Cando Abraham se separa de Lot en la Tierra Prometida, está más cerca de la obediencia absoluta. 


A menudo estamos en obediencia parcial. Nuestro peregrinaje a veces es muy parecido al de Abram. Su historia, sin embargo, es increíblemente alentadora. A lo largo de la progresión de la obediencia parcial a la completa, Abram es bendecido por Dios. ¡Incluso se le nombra amigo de Dios! Dios lo prospera, lo anima y alienta; cuando Abram muestra obediencia parcial, Dios parece decir: «Este es un buen paso. Aquí hay otro más».


Tú y yo somos como Abram en Harán. Aun cuando obedecemos parcialmente, Dios permanece firme en su llamamiento. Todavía tenemos la oportunidad de avanzar. Al igual que Abram, Dios nos ha prometido grandes bendiciones al obedecer, pero primero tenemos que dejar lugares de comodidad para experimentar verdaderamente esas bendiciones. 


La palabra Harán en hebreo significa «encrucijada». Con respecto a nuestra relación con Dios, siempre estamos en una bifurcación en el camino, pues necesitamos tomar una decisión, ¿confiamos en Dios en nuestro siguiente paso, o es este el paso donde decimos: «Aquí yo sé lo que estoy haciendo»?  


¿Te identificas con Abram en Harán, el discípulo de Dios que se encuentra en un cruce de caminos con una decisión que tomar? ¿Confiarás plenamente en Dios?