[El amor de Dios] Consuelo

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Devotional

El amor de Dios es nuestro consuelo


¿Qué harías si supieras que hay una respuesta fácil y una salida para todos tus problemas? ¿Lo tomarías sin consideración? ¿Te detendrías y considerarías los pros y los contras? ¿Considerarías otras opciones? A veces, cuando las cosas parecen demasiado buenas para ser verdad, tendemos a alejarnos de ellas, a ignorarlas y ni siquiera las consideramos como una posibilidad.


La verdad es que cuanto más conocemos a Dios, más cerca estamos de él, comenzamos a darnos cuenta de que en él tenemos todas las respuestas, toda la seguridad y la comodidad que necesitamos para cada área y cada circunstancia en nuestras vidas. Pero a veces parece demasiado bueno para ser cierto, ¿no es así? Esto se debe a que nos pide que confiemos sin reservas. Tener fe en un Dios que no podemos ver, creer ciega y profundamente que todo saldrá bien, incluso cuando las cosas no van bien en nuestras vidas.


Dios nos promete que siempre estará con nosotros. Nos promete un amor que es fiel, firme e irrevocable. Sin importar lo que hagamos, sin importar el caos presente en nuestras vidas, él nos ama con un amor fiel, un amor que no es voluble, porque no podemos ser consolados por un Dios voluble, pero de la fidelidad de Dios viene el consuelo de Dios. Su promesa es que siempre nos amará y nos consolará.


Dar consuelo es dar fuerza y ​​esperanza a alguien, y eso es lo que Dios nos promete. No importa lo que ocurra a nuestro alrededor: siempre estará con nosotros, nos fortalecerá y nos confortará. En él, siempre encontraremos seguridad y protección. Él es nuestro pastor, él siempre nos protegerá y nos guiará por los caminos correctos. En su comodidad, podemos encontrar descanso y felicidad.


Dios nunca tuvo la intención de que viviéramos solos, tristes y preocupados por nuestra cuenta. Él dijo que en esta vida encontraremos aflicción y malos días, pero también dijo que quiere estar con nosotros a través de todo. Él quiere que sintamos su cálido abrazo y su amor reconfortante todos los días de nuestras vidas. No solo eso, sino que también nos envió un Consolador, su Espíritu Santo, para guiarnos y estar con nosotros. Nos dio una salida fácil a todos nuestros problemas y aflicciones. Es hora de que aprovechemos lo que Dios nos ofrece y comencemos a vivir nuestras vidas al máximo, sabiendo que siempre tendremos a Dios de nuestro lado.