Creer

Devotional

 ¿Quién es Dios?


¿Qué sabemos de este asombroso Dios, este Dios de milagros y de maravilla creativa?


Los cristianos creen que Dios es de hecho uno en tres personas, una «trinidad». Aunque la palabra «trinidad» no se encuentra en la Biblia, en el principio de la historia de Dios, la historia de la Creación, vemos pistas de que Dios es plural. Génesis 1:26 dice: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza». La historia de la Creación nos dice que fuimos creados a imagen de Dios, y que Adán y Eva eran dos personas distintas que se unieron en una sola, así como Dios es tres personas [Padre, Hijo y Espíritu Santo], pero un solo Dios verdadero.


La jornada de la fe comienza con creer en Dios. Al igual que los primeros cristianos, nosotros también somos llamados a hacer nuestra propia declaración de fe personal. ¿Creemos en el único Dios verdadero? ¿Aceptamos que la Biblia revela que Dios existe en tres personas? Aunque somos débiles y no somos capaces de entender completamente los misterios de Dios, Él obra poderosamente en y a través de aquellos que creen.


Cuando abrazamos a Dios con todo nuestro corazón y lo adoramos con toda nuestra vida, experimentamos el fruto interior del Espíritu que transforma nuestra vida de dentro hacia afuera. Cuando estamos creciendo, experimentando restauración en nuestras relaciones y haciendo lo correcto, es evidente que Dios está en nosotros y con nosotros.


VERSÍCULO CLAVE


«Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes» (2 Corintios 13:14, NVI).


IDEA CLAVE


Creo que el Dios de la Biblia es el único Dios verdadero: Padre, Hijo y Espíritu Santo.


APLICACIÓN CLAVE: ¿Qué cambio produce esto en mi modo de vivir?


Porque fui creado a imagen de Dios como comunidad y para la comunidad...


• Reconozco la condición como persona plena de los demás y respeto lo límites.


• Tengo en cuenta los derechos, las preferencias y el bienestar de los demás.


• Valoro y disfruto a los demás.


Para cualquier situación, relación o decisión que tengamos que afrontar, podemos aplicar con resolución estos principios a fin de guiarnos. Los resultados, con el tiempo, conducirán a la bendición en nuestra propia alma en la forma de un fruto como alegría y paz, y expresaremos nuestras acciones exteriormente para que los demás las disfruten en la forma de un fruto como amor y amabilidad.