Enemigos Del Reino

Devocionales

Reino dividido no prevalece 


Lo que separa a los equipos de su objetivo son las visiones personales dentro de la visión general. Por eso Pablo hace especial énfasis en mantenerse con un mismo pensar y, sobre todo, con un mismo propósito. Es normal encontrar diferencias entre personas, pero no debemos enfocarnos en ellas, sino mantener nuestra mirada en lo que nos une: el sacrificio de Jesús por nosotros. Dejemos de construir murallas que nos separen y en vez de ello construyamos puentes que nos mantengan unidos con los demás. La división puede desenfocarnos de nuestra misión, pero la unidad nos hará más efectivos al momento de cumplir la voluntad de Dios.


Los maestros de la ley pensaban que Jesús echaba fuera a los demonios por medio del príncipe del diablo. Esto dio pie a que Él manifestara una realidad que debemos tener muy presente: si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede mantenerse en pie. Esto se aplica para cualquier grupo de personas que se haya trazado una meta. No se puede mantener firme una causa si los miembros de un equipo están divididos contra ellos mismos, y esto es vigente en el deporte, la familia, el trabajo, un emprendimiento y, sobre todo, en la Iglesia. Si queremos compartir el Evangelio en todo el mundo necesitamos dejar de atacarnos entre nosotros. Mantenernos unidos nos hará más fuertes como Iglesia.