Enemigos Del Reino

Devocionales

No perdamos oportunidades 


Los fariseos esperaban un libertador político y en cambio veían a un carpintero que se juntaba con pecadores. No era lo que ellos querían y por eso rechazaron a Jesús. El desprecio que sentían por Él desembocó en una profunda envidia y eso fue lo que provocó que lo crucificaran. Mientras unos fueron sanos, libres y transformados, otros permanecieron al margen de Cristo debido a sus prejuicios. La envidia nubla nuestra perspectiva y nos puede hacer perder las mejores oportunidades. Un corazón envidioso difícilmente podrá identificar las bendiciones que Dios le quiere dar porque estará enfocado en la vida de alguien más.