[Grandes versos] El Evangelio de Isaías

Día 4 de 8 • Ver la lectura de hoy

Devocionales

Espera en el Señor



Isaías 40 es uno de los pasajes más sorprendente de la Biblia sobre la grandeza, la majestad y el poder de Dios. Fue escrito a un pueblo desanimado. Los babilonios habían cautivado a Israel. Habían sido desarraigados de sus hogares, sus comunidades y sus tierras. Estaban desalentados, desanimados y abatidos. Se preguntaban: «¿Dónde está Dios? ¿A Dios le importa? ¿Puede vernos? ¿Se da cuenta? ¿Dios nos ha abandonado?».



Lo entendemos. A veces, nos sentimos desanimados y nos preguntamos si Dios nos ve, si le importamos. Tal vez te sientas así ahora mismo. Por medio del profeta Isaías, Dios le recuerda a su pueblo cuán grande, vasto y grandioso es él.



En Isaías 40:12–14, vemos que Dios es mucho más grande que la naturaleza, como los océanos, los cielos, los desiertos y las montañas.



En Isaías 40:15-17, vemos que Dios es mucho más grande que las naciones, naciones como Babilonia que aterrorizan y destruyen.



En Isaías 40:18-20, él es mucho más grande que los ídolos: las cosas creadas que tantas personas adoran, cualquier cosa que es más importante para nosotros que Dios.



En Isaías 40:21-23, él es mucho más grande que los gobernantes de la tierra. Los poderosos gobernantes de las naciones pueden impresionarnos, pero no a Dios. Son como saltamontes para él.



Finalmente, Dios nos señala lo más impresionante y humilde de toda la creación: las estrellas. Dios creó las estrellas y las llama por su nombre. Él es mucho más grande que ellas.



A la luz de todo esto, a la luz de la grandeza y el poder de Dios, él nos dice: «Pon tu esperanza en mí. Búscame. Espera en mí. No te he abandonado. No te he ignorado. Puedo ocuparme de tu mayor problema: adicción, desempleo, rebelión adolescente, depresión, soledad o cáncer. Sea lo que sea, por más grande que sea, yo soy más grande. Así que, espera en mí. Búscame. Pon toda tu esperanza en mí. ¡Yo te rescataré!».