Donde Te Conocí

Devocionales

Sin temor


Me detengo, paro y pienso las palabras que pronuncio se detienen en el viento 


Presiento y analizo mis conceptos sin temor a equivocarme porque así es como yo aprendo. 


Gobernar las circunstancias y detenernos, dejar de vivir en el afán cuando Cristo es nuestro Señor, cambia la vida, cambia la forma de ver la vida. Hay que reconocer que todo lo que se ha hecho no tiene sentido, el pensamiento de culpabilidad debe ser eliminado. Ahora como nueva criatura no tengo temor, he recibido el perdón, he sido justificado por el único justo. Con la luz verdadera puedo entender y avanzar para aprender de Cristo. 


Analizar todo lo que expreso, donde la mente de Cristo es la que gobierna mis pensamientos y en ella ya no hay más condenación. La obra de la cruz nos dice que todo fue pagado con precio de sangre. El perdón ya fue recibido y ahora soy libre de la sentencia que había sobre mí. Solo por amor se ofreció así mismo para ser el sacrificio perfecto, el cordero sin mancha ni pecado. Ya nada ni nadie puede regresar al pasado sin Cristo, por nada debemos temer.


Sin temor, solo así podemos romper con las ataduras que no nos dejan crecer. Aprender cada día que esta nueva vida necesita un proceso para que la semilla crezca y se establezca. Nos hemos enfrentado a situaciones muy complejas que trastornan nuestros pensamientos, es en ese instante cuando acudimos a lo que está sembrado en la tierra de nuestro corazón. La expresión del Espíritu de Dios que nos habita se materializa en la manera de responder ante cada situación.


Entonces el perfecto amor echa fuera el temor, por lo tanto el que se entregó por amor está morando en nosotros, él es perfecto, el temor no está en su esencia. Las eventualidades no marcan lo que un hijo de Dios tiene por cumplir. Cada instante es una oportunidad para que toda área de nuestras vidas pueda impregnarse de su poder y se manifieste Cristo. 


Un verdadero hijo demuestra con sus acciones la naturaleza del Padre.


Oro para que cada día la sabiduría y conocimiento de Dios sean aumentados y la verdad presente se haga realidad en la vida de los hijos de Dios. Agradezco por la obra de la cruz y por justificarnos. Por el amor del Padre expresado a través del Hijo, nuestro Señor Jesús Cristo, porque su amor nos ha liberado de la muerte y del temor.