Donde Te Conocí

Devocionales

Es por la fe


Creo poder alcanzar 


Lo que no veo, lo que no siento


Creer, caminar con los ojos naturales cerrados y los ojos espirituales abiertos nos conduce a vislumbrar lo que nos rodea de manera diferente, todo cambia. Al creer podemos entender que más allá del mundo físico está todo el reino de Dios y su gobierno. Los seres humanos nos debatimos en diferentes contiendas de poder para después llegar a la preocupación y desesperación. Algunos por lograr lo esperado sin saber cómo mantenerse y otros por no obtener nunca sus anhelos, todo en una carrera desmedida para satisfacer sus prioridades. Nunca saciarán sus ansias de poder, de tener más de lo que pueden controlar y terminan en el caos de un sistema que los contamina más y más.


Es pues la fe la que nos puede ser contada por justicia, justicia que viene de Dios, solo él mismo podía llevar a cabo el cumplimiento de la ley y lo dispuesto en edicto de muerte. Y con el pago de la sentencia poder redimir a la humanidad con su preciosa sangre para luego resucitar en victoria. Creer para expresar tal como está escrito: «El justo vivirá por la fe». Si creemos que en Jesucristo hemos sido todos justificados sin distinción alguna, entonces todos podemos alcanzar las bendiciones, ver y sentir su carácter apacible ante toda circunstancia.


Lo que no veo lo alcanzo por él, para hacerlo real en mi vida, pues vive en mí. Solo por él y por la fe tenemos entrada a esta gracia, por eso no podemos ser fluctuantes, nuestro fundamento es Cristo. Al saber esto nuestro ser se goza y regocija por esta gloriosa verdad. Antes estábamos ciegos y andábamos en tinieblas, hoy tenemos su luz, con ella la iluminación y así podemos ver lo que antes estaba en tinieblas.


Al alcanzar lo que no siento, comprendo que es más que un sentimiento, es más que una emoción, es él viviendo en mi interior. Él ordena mis pensamientos y maneja mi vida de una manera que me dimensiona y empodera para que su Espíritu inunde el alma y el cuerpo. Debemos revisar si somos creyentes salvos o hijos renacidos donde su manifestación es el pan de cada día. ¿O acaso aun no dejamos que él opere en todas las áreas de nuestra vida y no disfrutamos de su amor?


El apóstol Pablo, en su segunda carta a los Corintios nos llama a reflexionar: ¿No se dan cuenta de que Cristo Jesús está en ustedes?