Donde Te Conocí

Devocionales

Arreglar cuentas en el tiempo que tenemos


Le pongo cuentas al tiempo 


Más vale prevenir que lamentar un mal suceso


Todo pudo ser un despropósito lejos de su voluntad, ni teníamos idea de su misericordia cuando andábamos sin destino. Apuntábamos para dar en un blanco que permanecía en movimiento, sin saber que éramos nosotros mismos quienes no podíamos estar quietos. Las preocupaciones y sin sabores se apoderaban de nuestros días, pensábamos que al final todo se arreglaría, sin embargo todo seguía igual. Lo que pensábamos y creíamos era lo correcto para terminar en un callejón sin salida y lo más curioso es que volvíamos a cometer los mismos errores.


Dios nos llama a llevar una vida santa no por nosotros sino por su Espíritu, por su naturaleza; Dios nos concedió este favor en Cristo Jesús antes del comienzo del tiempo. La mente humana no puede responder a todo lo que hoy por gracia nos es dado, pero con el conocimiento del propósito divino en nuestra vida, no volveremos atrás. Su amor y su verdad nos liberan de esas viejas ataduras y paradigmas obsoletos para iluminación y vida eterna. 


El tiempo en Dios nos vivifica, en un instante éramos despreciados y hoy somos santos; fuimos crucificados con Jesucristo y resucitamos con él. Ahora tenemos una nueva vida y un nuevo tiempo para cambiar ambientes y poner cuentas al corriente. No nos pueden acusar, menos juzgar, somos justificados y redimidos de toda acción que el pasado traiga al presente. Las voces acusadoras deben callar ante la revelación del que nos habita, nada nos separa de su amor, su sustancia llena todo nuestro ser y se activa en la experiencia del diario vivir.  


Por ser predestinados, aun cuando cometimos pecado y estábamos separados, fuimos reconciliados en Cristo. Ahora no podemos perder esta salvación tan grande. Asimismo debe ser el agradecimiento que debemos ofrecer por su sangre, por su justicia y todo lo que se nos ha dado. Todo reluciente en esta nueva vida, en esta dádiva de amor, hecha por el Padre eterno. 


El mundo necesita la manifestación de los hijos de Dios, las generaciones venideras serán transformadas. Para marcar la diferencia y que otros deseen lo que portamos, debemos manifestar su carácter y amor en todas las decisiones que tomemos, así será como conocerán a Dios, su poder y justicia. No podemos perder más tiempo para actuar y dar el verdadero testimonio, entonces con el reloj en la mano nos debemos preguntar: ¿Cuándo vas a manifestar su amor? ¿Cómo vas a manifestar su poder?