Donde Te Conocí

Devocionales

En él estamos seguros


Y comprendo, el fin del viaje que comienzo llegará en cualquier momento sin aviso y en silencio


Como el viento, como la nieve en el invierno, la flor que se marchita y yace muerta en suelo. 


Todos sabemos que la vida física tiene un final, algunos con temor hacen referencia a este momento como algo trágico e incierto. Todo queda atrás y según sean tus pensamientos la pérdida de la vida señala un indiscutible final. Pero la gran noticia para los hijos de Dios, los hijos engendrados y renacidos, es poder tener vida eterna donde la muerte no existe más. ¡Cristo venció a la muerte!


Pablo nos exhorta para no vivir con ideas frívolas, todo por la ignorancia y la dureza del corazón, pues el entendimiento está entenebrecido. Todos estos seres humanos están alejados de la vida zoé que es la vida de Dios. Prefieren seguir realizando actos inmorales y no paran, cada instante desean hacer el mal, están muertos en vida.


Hoy te invito a morir a todo lo que no permite que fluya la manifestación de Cristo, morir al orgullo que nos limita y confunde. Morir a pensamientos que son humanos, que traen pena y dolor. Todo lo que tiene que ofrecer el mundo es basura, está contaminado, además tiene la naturaleza pecaminosa que los lleva a muerte. 


Comprender que estamos a su servicio, desde lo eterno por su voluntad, y que dentro de este viaje dormiremos para despertar en la posición de excelencia y plenitud. Nos vivifica, por tanto no desmayaremos en procurar presentarnos en todo momento aprobados ante toda circunstancia. Todo es por la causa eterna, se trata de Cristo, por él morimos y por él vivimos. Su Espíritu que está en nosotros es vida de justicia y estamos escondidos con Cristo en Dios. 


Tener esta vida preciosa nos llena de agradecimiento y despertamos cada día con su poder. Para el resto del mundo un día puede parecer gris, para nosotros es una oportunidad para expresar el amor de Dios. Estamos siendo capacitados y equipados para el viaje, podremos estar en el mundo, pero no somos del mundo. Estamos en el mundo para reconciliar a los muertos espirituales, por las obras de justicia.


Gracias Dios por esta vida que nos has dado para ser disfrutada desde la posición en Cristo resucitado y ascendido. Gracias por escogernos para vivir eternamente, expresando el propósito del Padre celestial. Gracias por capacitarnos y equiparnos para ser la expresión de Cristo en la tierra.