Los Principios De La Primera Mención

Devocionales

LA SANGRE TESTIFICA


Thomas Miller


"La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra”. Génesis 4:10


Abrumado por sentimientos podridos de frustración y fracaso, Caín entreabre una puerta, de lo que pronto se arrepentirá. Dios viene y le advierte: "¡Ten cuidado! El pecado está a la puerta, al acecho". Pero el fuego dentro de él no se apagará. Alimentado por un espíritu de rechazo, resentimiento y rabia, y encendido por pura envidia, Caín se propuso corregir el mal, aliviar el dolor y destruir al adversario.


Caín mata a Abel pensando que nadie nunca lo sabría. Pero entonces se da una conversación.


DIOS: "¿Dónde está tu hermano, Caín?"


CAÍN: "No lo sé. ¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?"


DIOS: "¡¿Qué has hecho?!" 


[Silencio.]


DIOS: "¡Caín! La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra".


En ese momento es la primera vez que se menciona la palabra sangre en la Biblia, Dios le dice a Caín que la sangre de su hermano tiene una voz y está clamando, dando testimonio de la atrocidad que se ha cometido. Testifica, clamando: ¡Culpable! ¡Sentenciado! ¡Asesino!


Miles de años más tarde, las multitudes se presentan ante Pilato exigiéndole que condene a Jesús a muerte. Haciendo una audaz y aterradora declaración, dicen: "¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!" (Mateo 27:25). En otras palabras, "¡Nosotros cargaremos con la culpa!


En pocas horas, Jesús colgaba de una cruz con su carne desgarrada y destrozada por los golpes. Su sangre derramada. Jesús, el Cordero perfecto de Dios, el máximo sacrificio, exhala su último aliento. Y luego... su sangre empieza a clamar. Pero esta vez, a diferencia de la sangre de Abel, clama algo nuevo:


¡Limpio! ¡Perdonado! ¡Santo!


Esta vez, la sangre clama para que toda la eternidad la escuche:


¡Inocente! ¡Amado!


Esta vez, la sangre testifica del amor ilimitado y la gracia audaz de Dios:


¡Mío para siempre!


La sangre es poderosa, y en el reino espiritual tiene mucho poder. Hebreos 12:24 (NTV) nos dice: "Ustedes han llegado a Jesús, el mediador del nuevo pacto entre Dios y la gente, y también a la sangre rociada, que habla de perdón en lugar de clamar por venganza como la sangre de Abel".


Cuando la sangre de Jesús nos cubre, todas las demás voces se acallan.


Así que hoy, oro por ti: Que la sangre de Jesús, la sangre que testifica, la sangre que santifica y purifica, la sangre que nunca perderá su poder, que esa sangre sea sobre ti y sobre tus hijos.


Oración


Gracias, Jesús, por tu sangre que clama sobre mí: purificado, perdonado y santificado. Gracias por sostenerme siempre en tu amor porque tu sangre testifica que te pertenezco eternamente. En el nombre de Jesús, amén.


Memory Verse


La exposición de tus palabras nos da luz, y da entendimiento al sencillo. Salmo 119:130 (NVI)