Los Principios De La Primera Mención

Devocionales

LOS CONSEJOS DE DIOS


Mónica Bates


Si haces bien, \[crees en mí y haces lo que yo apruebo y lo que me complace] ¿no serás aceptado? Y si no haces bien, \[ignoras mi instrucción] el pecado yace a la puerta y te codicia \[para vencerte], pero tú debes dominarlo". Génesis 4:7 (corchetes añadidos)


Aparentemente la rivalidad entre hermanos es tan antigua como la humanidad misma. Junto con la primera mención de "pecado" en la Biblia, nos encontramos con los hermanos Caín y Abel. Cuando Abel ofreció su primer sacrificio al Señor, la grosura de los primogénitos de su rebaño, el Señor lo vio con agrado. Abel siguió las instrucciones de Dios, así que su ofrenda fue aceptada. Por otro lado, Caín ofreció al Señor algunos frutos de la tierra, pasando por alto la instrucción de Dios. No eran las primicias de Caín, no era lo mejor y no era de corazón. Aun así, Caín se enojó cuando Dios no aceptó su ofrenda. A Caín le pareció que este rechazo era culpa de su buen hermano Abel, que lo superaba en todo, pero no se trataba de una comparación.


Los sentimientos de rechazo, molestia, ira, celos, vergüenza y resentimiento de Caín probablemente inundaron su interior. Pero en lugar de acudir a Dios para resolver esos sentimientos, Caín les dio morada al dejar que se alojaran en su corazón y en su mente, y el enemigo tuvo un gran éxito tentando a Caín para que atacara y se deshiciera de lo que percibía como la fuente de su dolor: su hermano Abel.


La caída de la humanidad ya había ocurrido. Adán y Eva y sus hijos ya habían sido expulsados del huerto del Edén, pero la causa de su caída no había recibido aún el nombre de "pecado". En cambio, Dios nos presenta la palabra "pecado" a través de la desobediencia y los sentimientos no resueltos de Caín.


Cuando el dolor se instala en nuestro corazón y permitimos que el enemigo opine (en lugar de Dios), él obtiene un acceso fácil a nuestras emociones. Eso influye en nuestros pensamientos, lo que a su vez impacta nuestras creencias, que en última instancia, son las que determinan nuestras acciones tanto hacia nosotros como hacia los demás. Cuando experimentamos dolor, el enemigo se apresura a ofrecer una salida rápida y fácil. Pero el diablo es un mentiroso, y su objetivo es siempre empeorar las cosas, alejarnos de Dios y atacar a la gente o apartarnos de ella. Eso es lo que hace el pecado: adormece nuestra relación con Dios, y lastima a las personas: a nosotros y a los demás. Y siempre hay consecuencias. Dios le advirtió a Caín que el pecado estaba agazapado en la puerta, listo para dominarlo, y esta historia nos muestra que permitirle al enemigo que manipule nuestras emociones y dolor, finalmente nos lleva a más dolor y devastación.


¿Tienes hoy sentimientos, ofensas o algún dolor sin resolver? Sigue la receta de Dios y acude a Él antes de que se abra la puerta del pecado. Dios nos ofrece un remedio duradero y tranquilizador para nuestro corazón.


Oración


Padre, traigo mi dolor ante ti, y a cambio te pido que me llenes de tu sabiduría, propósito y plan. En mi corazón decido confiar y creer en que tú estás conmigo. Elijo tu solución para mi vida en lugar de escuchar al enemigo. En el nombre de Jesús, amén.


Memory Verse


La exposición de tus palabras nos da luz, y da entendimiento al sencillo. Salmo 119:130 (NVI)