Los Principios De La Primera Mención

Devocionales

EL QUE ME VE


Jen Weaver


El ángel del Señor encontró a Agar en el desierto junto a un manantial de agua, en el camino que lleva a Shur. El ángel le dijo: "Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes y hacia dónde vas?". Génesis 16:7–8 (NTV)


Encontramos a Agar por primera vez en Génesis 16 cuando su historia va de mal en peor. Una sierva lejos de su tierra natal, embarazada de su amo Abram, y maltratada por su esposa, Sarai; ya no podía soportar más el maltrato. Agar huye al desierto estando embarazada, sin provisiones y sin plan alguno. Aquí, en este lugar desolado, se le aparece "el ángel del Señor", esta es la primera vez que se da esta frase única en las Escrituras.  


Muchos teólogos creen que el ángel del Señor, mencionado aquí y a lo largo de la Biblia es una teofanía, una aparición visible de Jesús en la tierra antes de que naciera como bebé en un pesebre. Eso significaría que mientras Agar estaba desesperada y vagando sola por el desierto, Jesús fue a buscarla.


Cuando el ángel del Señor y Agar se encuentran allí, en medio de las dificultades de ella, Él le revela su amor, la llama por su nombre y le expresa cuánto le importa. Antes de este momento, cada vez que Abram y Sarai hablaban de Agar, se referían a ella como "mi sierva" o "tu esclava". ¿Te imaginas lo desalentador que debió haber sido para Agar? Pero la primera palabra que Jesús le dice es su nombre: "Agar". Él quería que supiera que la veía y la conocía. Y ese es el mismo amor y cuidado que Él tiene por ti y por mí. Él te conoce por tu nombre. Conoce tu condición y tus circunstancias.


Me anima pensar que Dios no necesitaba de un cuerpo humano, con ojos humanos, para verla; sin embargo, eligió llegar en una forma que fuera visible para Agar. ¿Por qué? Tal vez solo para que Agar pudiera verlo cuidando de ella y, a través de este encuentro, entendiera su amor de una nueva manera. En el momento en que Agar se siente más invisible, ella ve a Aquel que cuida de ella, y aun así le cuesta creerlo. Pregunta con asombro: "¿De verdad he visto a Aquel que me ve?" (Génesis 16:13).


¿Él? ¿Aquí? En este lugar tan desolado. En una situación que no me esperaba. En circunstancias que nunca hubiera deseado. Después de haber manejado mal las cosas y hacer que mis problemas empeoraran aún más. ¿Aquí?


Sí, allí. Dios hace que hasta el desierto obre a nuestro favor. Cuando Él se encuentra con nostros ahí, nos muestra que somos vistos y oídos por Aquel que cuida de nosotros.


¿Estás en un desierto? ¿Necesitas esperanza para tu futuro? Cobra ánimo, Dios puede y te encontrará donde quiera que estés.


Oración


Jesús, gracias por ser Aquel que me ve. Te pido que abras mis ojos para que pueda verte junto a mí en los lugares difíciles de esta temporada. Quiero recibir y experimentar tu amor en mayor medida. En el nombre de Jesús, amén.


Los Versículos a Memorizar 


La exposición de tus palabras nos da luz, y da entendimiento al sencillo. Salmo 119:130 (NVI)