Los Principios De La Primera Mención

Devocionales

LA RECETA PARA LA BENDICIÓN


James Morris


Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno. Y el Señor lo bendijo. Y el hombre se enriqueció, y siguió engrandeciéndose hasta que llegó a ser muy poderoso; pues tenía rebaños de ovejas y vacas y mucha servidumbre. Génesis 26:12–14


A mi esposa y a mí nos encanta la jardinería. ¡La primavera pasada, sembramos unas cuantas semillas de mostaza y más tarde cosechamos recipientes enormes llenos de semillas de mostaza! Terminamos haciendo nuestra propia mostaza casera, que no solo estaba deliciosa, sino que también fue muy divertido para nosotros y nuestros hijos. Llegamos a ver los resultados tangibles de sembrar semillas y cosecharlas.


Tradicionalmente, las palabras "sembrar" y "cosechar" son términos agrícolas. Sembrar significa plantar semillas en la tierra, y cosechar significa recolectar ese cultivo una vez que ha crecido y madurado. Sin embargo, en esta primera mención en la Biblia de las palabras "sembrar" y "cosechar", aprendemos que el principio va mucho más allá de la agricultura. En esta historia hay una receta bíblica para la bendición. Génesis 26 comienza diciéndonos que la tierra estaba sufriendo la segunda hambruna más grande hasta ese momento. Este no fue el típico año de siembra y cosecha para todos. Así que lo que Isaac obtuvo fue una cosecha bendecida y milagrosa. La mano de Dios estaba moviéndose y obrando sobre Isaac, e Isaac se hizo muy rico, y su riqueza siguió aumentando (Génesis 26:13). ¿Cómo sucedió?


Si vemos algunos versículos previos, aprendemos que Dios le dice a Isaac que se quede a vivir en Gerar en lugar de irse a vivir a Egipto. Isaac obedece. Entonces, a pesar de que había una gran hambruna, de todos modos, Isaac sembró. No cedió ante lo que pasaba en su mundo, sino creyó que Dios cumpliría su promesa de bendecirlo. Tal vez sintió que no tenía sentido sembrar durante ese tiempo, pero lo hizo de todas maneras. Dios hizo el resto.


Esta receta de bendición no es solo para prosperidad física. Todo lo que hacemos es un acto de siembra. Y cualquier cosa que nuestras acciones produzcan son un acto de cosecha. Lucas 6:37–38 dice que no juzguen, y no se les juzgará. Lo que damos, lo recibimos en medida "apretada, sacudida y rebosante", ya sea amor, gracia, paz, esperanza, ¡cualquier cosa mala o buena! Cuando obedecemos a Dios y sembramos, sin importar la "hambruna" que nos rodee, se produce una cosecha exponencial.


Oración


Dios, gracias por tu amor. Eres un Dios bueno. Mi anhelo es obedecerte y sembrar buenas semillas. ¿Podrías mostrarme tu voluntad para mi vida y ayudarme a escuchar tu voz? Señor, te pido que me ayudes a sembrar semillas buenas que produzcan una cosecha que te agrade y que mi vida entera te glorifique en todo lo que haga. Dios, por favor ayúdame a ser sabio en mis acciones al sembrar. En el nombre de Jesús, amén.


Los Versículos a Memorizar 


La exposición de tus palabras nos da luz, y da entendimiento al sencillo. Salmo 119:130 (NVI)