Tumbas a jardines: Restaurando esperanza en lugares muertos

Devocionales

INIGUALABLE


En mi interior hay un tesoro de inmenso valor 


Se que nunca desvanecerá 


La presencia de mi Dios


La mayoría de la gente tiene algunas posesiones preciadas. Quizás apuntes a una reliquia de familia, un regalo de un ser querido, o una colección que has juntado a través de los años. Puede que tenga un significado importante; puede que simplemente sea algo que te guste. 


Sin importar que es, lo más seguro es que hayas apartado un lugar especial para esas cosas. El florero viejo de tu abuela probablemente tenga su lugar en la repisa. Es posible que tu colección única esté desplegada o guardada cuidadosamente. Seguramente que tu camisa favorita no es tirada al piso como las demás. 


Y –– cuando es tiempo de limpiar el clóset o el armario –– esas cosas no irán a ninguna parte. Tienen un significado extra. 


Lo que nos lleva a la pregunta: ¿a qué se ha estado aferrando tu corazón?  


Puede que sea el plan que hiciste para tu vida.


Puede que sean los antecedentes de una relación pasada.


Puede que sea la ansiedad que viene con la presión financiera.


Básicamente, todos tenemos repisas especiales y recipientes en nuestros corazones. Hacemos espacio para relaciones, trabajo, y cosas que disfrutamos. Hacemos espacio para el estrés, la ansiedad, malos patrones, y comportamientos negativos.


¿Pero hemos hecho un espacio adecuado para la presencia de Dios en nuestras vidas?


Él es la única cosa que no desvanecerá, la única cosa que nuestros corazones necesitan.


Si no cuidamos el atesorar Su presencia y no nos acercamos a Él, seguramente terminaremos acercándonos a lo que está en la repisa más cercana –– y nos encontraremos decepcionados. 


Quizás sea tiempo de hacer una limpieza profunda y evaluar. ¿Lo que está tomando espacio dentro de ti es lo que merece ese espacio?