Tumbas a jardines: Restaurando esperanza en lugares muertos

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Devocionales

MI TESTIMONIO


Si vivo estoy no es el final 


Mayores cosas aún vendrán 


Lo creeré


Tu relación de larga duración llega a un fin.


Acabas de comprar una nueva casa y después perdiste tu trabajo.


Fuiste al doctor y encontraron algo que preocupa.


Si has pensado, «¿alguna otra cosa pudiera salir mal?», no estas solo. Las situaciones tienen una manera de hacernos creer que la tormenta en la que nos encontramos permanecerá para siempre.


Eso, simplemente, no es verdad.


Job es el ejemplo perfecto de adversidades constantes. El enemigo supuso que Job maldeciría a Dios una vez que todo le fuera quitado. Entonces Dios permitió que Satanás probara la fidelidad de Job. Perdió a sus hijos, sus riquezas, fue plagado con dolorosas llagas –– todo al mismo tiempo. Hasta su esposa le dijo que maldijera a Dios y se muriera.


Aun así, Job se mantuvo fiel. Calló de rodillas y alabó a Dios. Él creyó que el Señor aún estaba ahí con él.


La determinación de Job no es nuestra típica respuesta. Cuando perdemos algo preciado o encontramos a nuestras vidas dar un giro que nunca quisimos, lo cuestionamos, culpamos, y perdemos la vista de quien Dios es.


Aun en la situación más imposible, Job tomó la decisión de confiar en que el Señor veía su dolor, lo amaba, y sería su rescate. Él eligió alabar durante su prueba y su alabanza lo llevó a su sanidad, su bendición, y a una historia increíble.


¡No se ha terminado para ti! El aliento en tus pulmones significa que Dios aún no ha terminado contigo. Él tiene un plan y hay alguien que necesita escuchar el testimonio triunfante que lleva tu historia


Cuando el peso de la vida está sobre ti, enfócate en tu alabanza en vez de tu problema. Elige confiar en el propósito de Dios en vez de tu dolor. 


Más grande será tu victoria. Más grande será tu testimonio. Más grande será tu bendición.